Meravigliosa creatura
Durante el Raduno del club Alfa Romeo este último fin de semana, en un momento nos encontramos haciendo la fila para el incomprensible ritual de pisar gomitas y cotejar la precisión de cada quien con la del vecino. Fue entonces que nos detuvimos a charlar con el siempre atento dueño de este SZ, y de otros autos que […]
Durante el Raduno del club Alfa Romeo este último fin de semana, en un momento nos encontramos haciendo la fila para el incomprensible ritual de pisar gomitas y cotejar la precisión de cada quien con la del vecino. Fue entonces que nos detuvimos a charlar con el siempre atento dueño de este SZ, y de otros autos que además de sorprender por el perdigué, lo hacen por el intenso y obsesivo cuidado que su propietario les depara.
Hablando de la vida, y sobre todo del impoluto SZ que les mostramos, nos contó de su admiración por ese auto, y parte de la historia de su restauración. Cuando terminó de relatar la heroica gesta de acomodar, y re encuadrar la piel de este aparato, fue increpado sin contemplaciones por los dos integrantes de RETROVISIONES con paradero conocido hasta la fecha: Bertschi y yo.

Luego de elogiar el trabajo realizado, y las increíbles rarezas superficiales de este objeto, nos permitimos observarle entre risas cómplices y una insana envidia, que la restauración no estaba hecha del todo bien, ya que según nuestro entender, nunca hubo un SZ que hubiera salido de fábrica tan derecho y con sus superficies y perfiles tan bien rematados. Si hay una cosa que recuerdo de este bramante aparato eran las reverberancias de la luz al chocar contra las imperfecciones de sus paneles plásticos que cubrían la mecánica acortada y anabolizada del inoxidable (hablo metafóricamente) Alfa 75.
El SZ es el producto del genio e ingenio de Zagato para paliar con su indómito ADN las falencias estructurales y tecnológicas que sufría en aquellos oscuros años cuando salió este monstruo a la luz. Hijo, primo, o nieto del maravilloso Lancia Hyena, hereda o re propone soluciones al borde del abismo estético cotejables a lo largo y a lo ancho de su cuerpo, sobre todo en el tratamiento del parante “A” que parece haber sufrido un amable aplastamiento lateral dando una forma, que en versión civilizada, sería copiada años más tarde por el Citroën C3.
No podemos hablar de diseño, al menos desde la ortodoxia de la disciplina, y por eso solo nos queda hablar de sensaciones. Compacto, enojado, feo, desdibujado y miles de adjetivos más, se nos cruzan al toparnos con esta criatura que refleja los más bajos instintos de su creador a la hora de plasmarlos en un objeto rodante.
Sin dudas el cuerpo de plástico ensamblado con la misma precisión con la que un elefante juega a la rayuela en la vereda, tiene que ver en la elección de la estética. Se adoptó un lenguaje en el cual cada elemento tuviera vida propia, y no dependa de los demás para componer un conjunto, ya que nadie garantizaba la continuidad de las superficies. Por eso el capot es una tapa que abarca toda la cara, y las demás piezas intentan tener vida propia, a pesar de estar obligados a ser parte de un conjunto. Paradojas y destellos de una sociedad, reflejados en el imperfecto plastico de un artefacto mecánico…
Muy compacto, corto, ancho, mal ensamblado (pese a los esfuerzos de Leo por enderezarlo) y poco refinado en su totalidad, el SZ es una especie de Chicho Serna mecánico, lleno de energía y vitalidad a la hora de entregar lo que mejor sabe hacer: Correr rápido y brindar emociones irrepetibles. Los años están ayudando a revalorizar este áspero contenedor de euforia que seguramente será visto con otros ojos por todos nosotros, y en alguna mesa de café de a poquito comenzaremos a valorar ciertas soluciones de diseño. Yo por lo pronto retraté hasta el hartazgo la intersección de la superficie del lateral con el incipiente aunque algo desdibujado encastre con el guardabarro delantero, y su continuación como triángulo en la trompa, elemento este que genera un amable apoyo al volumen que desciende firme desde el lateral.
Seguramente lo usaré en un proyecto en el que estoy trabajando, ya que reciclado en otro lenguaje, es un detalle de lo más interesante. ¿Acaso se pensaban que los diseñadores estamos todo el tiempo inventando?
Para concluir, nos gustaría también analizar otro Alfa Romeo de esos que despiertan grandes emociones, pero la tajante negativa de su dueño, Emilio R…, nos dejó sin la posibilidad de disfrutar del Duetto “Osso di seppia”. Seguramente ell dueño del SZ hará cambiar de opinión a su amigo, y en breve podrán disfrutarlo en las páginas de RETROVISIONES.





