Mi perro dinamita
Autoconvocado a paladear las sobras de la hecatombe gastronómica perpetrada por los insaciables comensales, el mejor amigo del hombre que le da de comer, se acercó a los invitados no sin antes cerciorarse con quién estaba tratando. Sutil pero firmemente, el Perro Dinamita olfateó al fotógrafo de RETROVISIONES, y allí comenzó un diálogo que los llevó […]
Autoconvocado a paladear las sobras de la hecatombe gastronómica perpetrada por los insaciables comensales, el mejor amigo del hombre que le da de comer, se acercó a los invitados no sin antes cerciorarse con quién estaba tratando.
Sutil pero firmemente, el Perro Dinamita olfateó al fotógrafo de RETROVISIONES, y allí comenzó un diálogo que los llevó a entenderse a través de distintas señales corporales que los dos fueron ensayando mientras fluía la comunicación entre las partes.
La mano en el pescuezo del animal que se aprecia en la secuencia final de la serie, representa el límite de la paciencia del reportero en su intento por deshacerse del guardián que se interponía sin reparos entre su cámara y los Lotus. El incidente no pasó a mayores, ya que los buenos oficios del dueño intervinieron para apaciguar al hombre de la cámara, y poder así rencauzar la trabajosa sesión fotográfica.
