19 Capitales 2014: por el pancho y la coca

La idea de poder cubrir o conocer por dentro el 19 Capitales uruguayo era una deuda que desde hacía varios años me incomodaba en el debe. ¿Las razones? Simples: de chico, por las revistas (en realidad una sola, Corsa), seguía fervorosamente las andanzas de los pilotos argentinos de rally y esta carrera tenía una historia […]

BMW naranja

La idea de poder cubrir o conocer por dentro el 19 Capitales uruguayo era una deuda que desde hacía varios años me incomodaba en el debe.

¿Las razones? Simples: de chico, por las revistas (en realidad una sola, Corsa), seguía fervorosamente las andanzas de los pilotos argentinos de rally y esta carrera tenía una historia interesante en el continente, medida ideal para medir los volantes argentinos con los charrúas; siempre me fascinaron los autos que, en los ochenta formaban parte de la salida y que no se veían en nuestras calles; y, con el tiempo, me pareció una excusa ideal para -en una semana- hacer un road movie geográfico oriental. El Uruguay turístico y el «otro».

Alfa Parque

Parque hilera

Sin explicar las razones ni los caminos recorridos, sólo diremos que finalmente este febrero me encontró adentro de un auto con Diego Speratti y Miguel Tillous formando parte del staff oficial de RETROVISIONES. El precio de dar toda la vuelta, tener asegurado un plato de comida (en el caso de este escriba no es poca cosa…) y una cama cada noche de competencia -y poder seguir a estos dos singulares personajes- fue pautado de manera terminante y sin posibilidad de paritarias: completar una crónica diaria para los lectores del blog. Es importante -crucial, dada la calidad de gente que sigue las andanzas de estas páginas- aclarar que no soy un entendido o un erudito en materia de historia de autos. Sólo trataremos de reflejar el color de lo que día a día generen estos casi 3.000 km uruguayos.

Lo primero que hay que enterarse es que el «19 Capitales» se corrió como tal -un rally que mezclaba tramos de regularidad y velocidad- hasta 1981; desde hace 11 años, el empuje de un grupo de entusiastas nucleados en el Automóvil Club Uruguayo, permite realizar una reedición histórica que, empleando los mismos caminos y bajo el formato de regularidad, recuerda a la carrera original. Acotada velocidad, limitado riesgo… pero no importa: los participantes, el público y los medios que dicen presentes todos las ediciones lo «viven» con la misma pasión que la carrera original. De hecho en el calendario uruguayo tiene más relevancia que muchas carreras o rallys de verdad. Y ahí está el encanto: es una competencia vital.

Chevette y BMW

Falcon V8

Todo comenzó con una largada simbólica -en rampa como nuestro Gran Premio Histórico- frente al ACU en el centro de Montevideo. Y ahí las primeras y gratas sorpresas: en la primera recorrida me entregué a escrutar con deleite postergado gran cantidad de Ford Escort (de los Mk I, Mk II hasta los primeros XR3) y los deseados BMW 2002 (también varios Serie 3 de los E21 que vimos en la Argentina de la Plata Dulce). Pero, preguntando, también me percataron de la presencia de otros aparatos interesantes como un par de Ford Cortina, algunos Capri también del óvalo… sin olvidar un impecable Falcon de tres puertas, «Fuscas» y Brasilias por el lado de VW, NSU, Chevette, Fiat 147, Daihatsu Charade… El filtro para participar es sencillo: el automóvil inscripto en esta edición histórica debe haber participado obligatoriamente en la carrera original. Dado que ahora el recorrido se realiza a velocidades súper domésticas y se inscribe, como dijimos, en el marco de la regularidad, hace que las preparaciones y estados de conservación sean decididamente heterogéneos: hay vehículos que vienen directo de la pista con jaula, llantas, acrílicos en vez de vidrios… y otros de dejar a los chicos en el colegio. Pero todos ponen primera con el mismo entusiasmo.

Escort Punta

TC Chevrolet

Como no podía ser de otra manera la legión argentina dice presente en cada edición aportando muchos Peugeot 404, Torino (la mayoría «customizados» como los que corrieron las «84 Horas de Nürburgring»), Fiat 1500 Coupé y Sedán… y varios más. ¿El toque exótico? En carácter de invitadas varias cupecitas históricas del TC vernáculo para aportar el rugido de los V8 y los seis cilindros en línea.

Cerramos la primera crónica de presentación y aseguramos, con este humilde acto, la subsistencia de mañana.

Homero Canullo

Fotos: Miguel Tilllous y Diego Speratti

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