Carburatori Dell’Orto

Sea porque muchas de las carreras de regularidad del Club de Autos Antiguos, Clásicos y Especiales de la Patagonia discurren por paisajes fantásticos, porque generamos una verdadera fiesta en todos los pueblos chicos por donde andamos, porque ofrecemos excelente hotelería y gastronomía para participantes y acompañantes o simplemente porque somos un grupo divertido y descontracturado, […]

Sea porque muchas de las carreras de regularidad del Club de Autos Antiguos, Clásicos y Especiales de la Patagonia discurren por paisajes fantásticos, porque generamos una verdadera fiesta en todos los pueblos chicos por donde andamos, porque ofrecemos excelente hotelería y gastronomía para participantes y acompañantes o simplemente porque somos un grupo divertido y descontracturado, lo cierto es que es bastante común que se nos incorpore de muy buena gana un equipo periodístico de “El Garage”, especialmente en aquellas pruebas más largas o que se han transformado en nuestras competencias “clásicas” (Cruce de los Andes Patagónicos, Ruta de los Siete Lagos o Ruta del Vino).

“El Garage” volvió a ser de la partida en una de las últimas competencias que disputamos, el “1º Gran Premio de la Araucanía”, que recorrió espectaculares paisajes desde Zapala, pasando por Las Lajas, Loncopué, el espectacular Cajón del Hualcupén y culminando frente al lago Caviahue, sobre las laderas inferiores del Volcán Copahue.

Durante un descanso me pidieron grabar una nota que iba a consistir en una descripción de mi Alfetta GTV y algunas reflexiones acerca de la prueba que estábamos disputando. Accedí de buen grado y recité mi archi-ensayado “espich” acerca da la macchina (¿quién de nosotros no tiene armado su discursito por este estilo?).

Terminada la nota el joven entrevistador me preguntó con cara de asombro “¿Tan malos son los carburadores de tu auto?”. Rebobiné sobre todo lo que acababa de decir y no pude recordar nada que pudiera haber generado la pregunta. Enmudecido, arqueé las cejas y le devolví una mirada de mayor asombro aun. “Y, como dijiste que tiene dos carburadores del orto…”

Para resolver la confusión ofrecí levantar el capot para que hicieran unas tomas en primer plano de los Dell’Orto, aconsejándoles que editaran la imagen cuando la guarangada salía de mi boca…

Eirwal (Thomas Lawrie)

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