Una 375MM cachuza es más linda

Hace un par de años un amigote inglés, mientras charlábamos de bueyes perdidos en París, metió la mano en un bolsillo, sacó un album de fotos 10 x 15, lo abrió y me dijo: «look». Las medias se me aflojaron, y los cordones de los mocasines se me desataron, era la Ferrari 375 MM de […]

Hace un par de años un amigote inglés, mientras charlábamos de bueyes perdidos en París, metió la mano en un bolsillo, sacó un album de fotos 10 x 15, lo abrió y me dijo: «look».
Las medias se me aflojaron, y los cordones de los mocasines se me desataron, era la Ferrari 375 MM de Ian Gunn, parada en el mismo garage desde la década del 70. El mundillo Ferrari sabía de su existencia pero pocos habían tenido acceso a verla en vivo y en directo. La vida quiso que Ian Gunn pasara a mejor idem y la 375MM quedara con su viuda. Ahí entró en escena el inglés, amigo de la familia, quien se encargó de vender el auto. Según me comentó en Pebble Beach al ladito de la máquina en cuestión, tardó ocho meses en cambiar de manos. Tuvo ocho interesados firmes pero solamente uno, de Austria tomó coraje y realizó la transferencia de fondos para quedarse con la joya preciada.

Los registros dicen que esta Ferrari 375MM identificada con el número de chasis 0382AM fue enviada a su primer dueño en Estados Unidos, el piloto Bill Spear, quien la corrió durante 1954 en eventos como las 12 hs de Sebring, donde compartió el volante con Phil Hill. Luego pasó a manos de otro piloto, Duncan Black quien la corrió también en Estados Unidos hasta finales de la década. En 1961 aparece en manos de George Burke quien también la usó para correr aunque ya sin el éxito de antaño debido al paso del tiempo.

Pasó por un par de dueños más hasta llegar en 1972 a Ian Gunn quien la dejó guardadita a la espera de la edición 2010 del Concurso de Elegancia de Pebble Beach.

Solamente cuatro meses antes del concurso el auto fue enviado al taller del restaurador Paul Russell para ponerlo en condiciones de marcha pero respetando su estado de originalidad. Esta tarea no fue fácil por dos motivos, lo complejo del trabajo a realizar y sobre todo el poco tiempo disponible. El resultado fue fantástico ya que la Ferrari volvió a andar pero respetando la «patina» como le gusta decir a los estadounidenses.

La Ferrari 375MM fue presentada en 1953 y participó con dos ejemplares a principios de 1954 en los 1000 km de Buenos Aires, una de ellas presentada por la Scuderia terminó ganando la carrera conducida por Farina y Maglioli y la otra, recién llegadita para José María Ibáñez abandonando luego de un espectacular vuelco sin consecuencias humanas.

El motor es un 4.5 litros diseñado por Lampredi con tres carburadores Weber 40DCZ que lo hacen erogar 300 HP. Hace unos años me di una vuelta en un auto similar, pero eso es otra historia.

Es un placer poder ver un auto con este grado de originalidad fruto del criterio del dueño y del restaurador-no restaurador, que conservaron todas las huellas del paso del tiempo y las batallas deportivas que hicieron que una Ferrari sea lo que es hoy.

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