«Fuoristrada»

La segunda serie de la exitosa Campagnola se presentó en el Salón de Belgrado (¿?) allá por 1974, y fabricada entre dicha fecha y 1987, es la imagen más aproximada de lo que sería un “fuoristrada all’italiana”. Básico en su concepción, con muchos elementos mecánicos tomados del catálogo de la casa en aquellos días, y […]

La segunda serie de la exitosa Campagnola se presentó en el Salón de Belgrado (¿?) allá por 1974, y fabricada entre dicha fecha y 1987, es la imagen más aproximada de lo que sería un “fuoristrada all’italiana”. Básico en su concepción, con muchos elementos mecánicos tomados del catálogo de la casa en aquellos días, y dueña de una simpatía innata asociada a la imagen de auto robusto, que quien sabe si habrá cumplido o no.

Esta segunda serie, poco tenía que ver con la primera, bautizada AR (Automezzo di ricognizione) que era decididamente más espartano y preparado para uso militar. Cuenta la historia que la denominación “Campagnola” fue decidida por Dante Giacosa, padre del vehículo, en detrimento del nombre “1011 Alpina”, ya que este último recordaba al batallón de los alpinos, y podía herir a las siempre susceptibles almitas de los delegados sindicales de Mirafiori, eternos enemigos de proveer de insumos a las fuerzas del orden.


Anécdotas al margen, en este triste y aburrido sábado presentamos un vehículo raro, y bastante apreciado por el coleccionista en cualquiera de sus versiones. Supo ser también Papamóvil y fue a bordo de una Fiat Campagnola, que Juan Pablo II fue víctima del atentado en la plaza de San Pedro, allá por 1981, siendo sin quererlo, el último vehículo de transporte de un pontífice completamente abierto y sin protección contra proyectiles.

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