927 días, 927 clásicos
Fidelidad y longevidad. La del auto y la de sus dueños. Este Opel Olympia Limousine 1937 tuvo hasta ayer dos dueños. El primero lo mantuvo durante 36 años, el segundo por 42 años. Conocemos algo de su segundo dueño por el relato de sus descendientes. El hombre murió el año pasado, cerca de sus 90 […]
Fidelidad y longevidad. La del auto y la de sus dueños. Este Opel Olympia Limousine 1937 tuvo hasta ayer dos dueños. El primero lo mantuvo durante 36 años, el segundo por 42 años.
Conocemos algo de su segundo dueño por el relato de sus descendientes. El hombre murió el año pasado, cerca de sus 90 años. Era un mecánico de Dolores, en el departamento de Soriano, y el Olympia su consentido. Lo solía usar apenas una vez por semana. Cuando llegaba el sábado a la tarde alistaba el auto, la matera y la patrona y los sacaba a dar una vuelta por el pueblo y a posteriori, al fino acto de la contemplación en la rambla.
El hombre también tenía sus mañas. Le sacaba los líquidos cuando no lo usaba y llenaba el auto de indicaciones de los pasos a seguir, como el cartón que sobrevive en la parte interior del capot y recuerda al usuario de llenar el radiador de agua antes de utilizarlo.
También tuvo durante un tiempo un cartel en el tablero encabezado por tres palabras que describen colores: rojo, amarillo y verde, justamente los del semáforo. Cada color era seguido de una indicación: Pare y siga acompañaban como corresponde al primer y último color. El hombre lo usaba de ayuda memoria cada vez que debía enfrentarse a las «jirafas» que la Intendencia colocó en dos esquinas del pueblo.
Un buen día quitó ese cartoncito, pero su nieta nos contó risueña que el motivo no fue que el abuelo hubiera por fin aprendido de memoria que hacer ante cada situación de color, si no porque la intendencia quitó los semáforos cuando tomó conciencia que para lo único que servían era para alborotar a un pueblo de por sí tranquilo.
Volviendo al auto, vale mencionar que Olympia fue un nuevo modelo que Opel presentó en el Salón de Berlín de 1935. Se trataba del primer monocasco de la marca y su nombre servía para homenajear a la justa deportiva que organizaría la ciudad de Berlín al año siguiente.
En sus formas iniciales se produjo por tres temporadas, aunque ya para el año 1937 había recibido unos cuantos upgrades mecánicos, como la caja de cuarta que equipa a este vehículo.
Este primer Olympia es conocido como 1,3 litros, por la cilindrada del pequeño motor con válvulas laterales. A partir de 1938 su estética cambiaría marcadamente (especialmente el frente) e incorporaría un motor mucho más moderno conceptualmente, con válvulas a la cabeza y 1.500 cc de cilindrada.
El Olympia de las fotos cambió de manos recientemente. Minutos después de este registro fotográfico emprendió viaje tirado por una cuarta a Colonia, a unos 100 km de este campo en la zona de Agraciada. Allí, su nuevo dueño lo volverá a la vida prontamente, intentando quitarle lo que no corresponde y devolverle todo lo que alguna vez le perteneció (los Olympia model year 1937 llevaban otros paragolpes y faro trasero, un carburador hecho por Opel bajo licencia Carter, no tenían señaleros en los guardabarros ni en la máscara, ni instrumentos adicionales, ni algunos chirimbolos del interior, etc).
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