El Delage de Macoco y Podestá

Largamente postergado y ansiado, conseguimos encontrarnos con Hernán y Cristián, todos en Buenos Aires. Mientras en las mesas a nuestro alrededor se supone que se habla de los temas normales de un miércoles a la noche en una pizzería chic de Palermo, nosotros pasamos por la A y por la Z de las marcas y […]

Largamente postergado y ansiado, conseguimos encontrarnos con Hernán y Cristián, todos en Buenos Aires. Mientras en las mesas a nuestro alrededor se supone que se habla de los temas normales de un miércoles a la noche en una pizzería chic de Palermo, nosotros pasamos por la A y por la Z de las marcas y modelos de autos.

Parada intempestiva en Delage para hablar del proyecto de un coleccionista argentino, que se encuentra restaurando un D8 120 Chapron de la elegante marca francesa para presentarlo dentro de un par de meses en el Concurso de Elegancia de Pebble Beach.

La vuelta a casa se pasa rápido, procesando la pizza y la sopa de letras automotriz, y a la mañana siguiente, haciendo un poco de orden en el archivo, afloran estas dos climáticas fotos de un Delage D8 inconfundiblemente Letourneur & Marchand, una de cuando todavía funcionaba completo y otra de cuando ya no estaba completo ni funcionaba. Instantáneas fotos a las fotos y correo a la autoridad local y sin fronteras de la marca francesa, Sergio Podestá, para conocer algo acerca de este auto.

En las siguientes líneas la respuesta de Sergio:

“El Delage de las fotos que me mandaste es un raro D8 100 Aerocoach carrocería Letourneur & Marchand, del cual sólo se fabricaron 14 y hoy vale un huevo.

La diferencia entre los 100 y los 120 es la cantidad de caballos. El número sería la cantidad de cada modelo, pero el 120 tenía 144 caballos (¿?). Cosas de la época…

Este auto se lo ofreció Macoco Álzaga Unzué a mi viejo en el año 1973 (tengo la carta), pero pedía mucha guita y papá después se lo terminó comprando a Lucho Clusellas, en 1982, por menos plata. El auto estaba hecho pelota, sin funcionar y sin la caja Cotal. Macoco ya estaba mal de guita en esa época y se metió a reventa. Por eso le ofreció a mi viejo el auto.

Papá en realidad lo compró para repuestos para nuestro D8 120 Chapron 1937 que teníamos de uso diario.

Las fotos que encontraste deben ser de finales de los sesenta, algunos años antes de la carta de Macoco ofreciéndolo.

Después de que murió mi papá se lo vendí a Mendizábal porque Cacho Pieres me dijo que el auto era muy difícil de restaurar y yo para variar no tenía un mango, tenía 25 años y también era otra época en el tema restauraciones.

El auto ahora está en Estados Unidos y el tipo que lo tiene tardó como 20 años en terminarlo”.

Así, Sergio consigue transportarnos con estas breves líneas a una época más ingenua y más romántica si se quiere del coleccionismo, en la que circular con un Delage D8 120 por las calles de los barrios pitucos de Buenos Aires era una labor cotidiana y un D8 100 100% restaurable podía, con suerte, terminar sus días como donante.

Vale aclarar que el padre de Sergio, el “Bebe” Podestá fue un socio histórico del Club de Autos Clásicos de Argentina. Delagista irredento, fue propietario de varios de ellos, entre otros del D8 120 Chapron falso cabriolet 1939 que, después de restaurado, irá a Pebble Beach, del D8 120 Chapron convertible 1937 que movilizó a su familia en los sesentas, setentas y ochentas, y participó en numerosos rallies del CAC, de este D8 100 L&M ex Macoco y de un D6 también Letourneur & Marchand, que el otro radicalizado Delagista argentino, su hijo Sergio, disfrutó hasta hace pocos años.

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