El Porsche Cisitalia 360 y la verité sobre la primera vez que rodó
Federico Kirbus - 15/02/2011Tres motivos, si no más, confluyen para convertir el Porsche Cisitalia 360, a seis décadas de su creación, en un tema de candente actualidad.
Uno, que la réplica conservada en el museo de Donington, donde yacían desarmadas las piezas en parte rejuntadas y en parte calcadas del original so promesa de que nunca fuera montada para que así la máquina original del museo Porsche quedara como ejemplar entero único, fue recientemente adquirida por un industrial alemán que, ya liberado de este compromiso, intenta ahora ensamblarla y hacerla circular en pista.
Dos, por la actualización de su capítulo criollo a través del flamante libro PORSCHE ARGENTINA de Bertschi y Iacona (ver aquí), donde se relatan las peripecias de su paso por Argentina, incluso su exportación ilegal similar al Rapto de las Sabinas romanas.
Tres, recientes discusiones en revistas y blogs respecto del funcionamiento mecánico de la máquina antes de su llegada a la Argentina donde su motor fue probado en el dinamómetro de Autoar en Tigre y el conjunto, ensamblado tanto para una intervención abortada en el G. P. Ciudad de Buenos Aires 1953 como para el posterior intento de un récord de velocidad sudamericano, también malogrado, en la autopista de Ezeiza.
Una trama no menor habida cuenta de que el Porsche Cisitalia Autoar 360 haya sido de alguna manera el único Grand Prix genuinamente argentino, aunque solo en forma temporaria por un período de diez años.
Una de las cuestiones más discutidas en torno de esta singular máquina es si llegó a Buenos Aires cual un mecano, desarmada aunque lista para ser ensamblada y puesta en marcha. O si ya había rodado antes de ser embarcada.
Ignorante por entonces de su historial previo, yo concurrí a los ensayos un tanto “chacareros” que se efectuaron en el dinamómetro de Autoar bajo la supervisión del profesor Martínez de Vedia y el ingeniero Rossi, con asistencia de los hermanos Bucci y los colegas periodistas Folco Doro y Gianni Rogliatti. En las dos pruebas sobre el freno de Autoar, en San Fernando/Tigre, presenciadas ambas por el suscrito, se habían logrado la primera vez unos 280 HP a 8000 rpm, y la segunda, 365 HP a 10.500 vueltas por minuto.
Colocado luego sobre el chasis y armado el bólido para hacerlo caminar, se dieron aquellas dos apariciones en público: en el Autódromo 17 de Octubre y en la autopista Ministro Pistarini camino a Ezeiza.
Pero la profundización de la investigación de los antecedentes del Porsche Cisitalia llevada a cabo por el inefable “Dottore Cisi.” permitió ahora, tanto tiempo después, develar la incógnita de si la máquina arribó “virgen” a la Argentina, o sea desarmada y sin haber girado jamás y que recién aquí dio sus primeros pasos inseguros (NB: se había previsto armar tres unidades; una se terminó, otra estaba semi armada, y para la tercera existieron las piezas mecánicas).
Esa incertidumbre quedó por fin despejada justamente gracias a las investigaciones del “Dottore Cisi.”. Hurgando en lo más profundo de la historia automovilística de los primeros años de posguerra, pudo hallar una respuesta a esta incógnita.
El hecho es: en el otoño (europeo) de 1948 el prototipo Uno de la Porsche Cisitalia 360 había quedado listo y en condiciones no solo de andar por sus propios medios, sino de demostrar el acierto de sus diseñadores y constructores.
Con este motivo Tazio Nuvolari se había hecho presente en Torino para conocer lo que la prensa llamaba “monstruo de acero”. El encuentro quedó registrado en una hermosa foto en colores de la revista EPOCA: “Nivola” sentado en la butaca vestido con su atuendo tradicional: gorra blanca, antiparras, remera amarilla con las letras T N bordadas, sobre el corazón el famoso broche en forma de tortuga que en 1932 le obsequiara Gabriele D’Annunzio (“el animal más lento al hombre más rápido”), y pantalón azul sostenido por un ancho cinturón de cuero, tipo riñonera, de cocodrilo. Y a semejanza de la vestimenta, la carrocería pintada de amarillo y azul como premonición de lo que serían sus colores oficiales poco tiempo después.
El 17 de octubre de 1948 se corre un improvisado Gran Premio de Italia, aunque no en el autódromo del Parque Real de Monza sino en el circuito Valentino Park de Torino, competencia que es ganada por Jean Pierre Wimille con Alfetta.
Dos días después, el martes 19, el autódromo de Monza cierra sus puertas tanto para el público como para el periodismo y se hace presente un grupo de técnicos, mecánicos y pilotos citados por Cisitalia. La fecha se eligió justamente para darle oportunidad a los volantes de participar en el Gran Premio de Italia el domingo previo.
Los tres corredores convocados para probar el Porsche Cisitalia y eventualmente intentar establecer una plusmarca de velocidad y durabilidad, son Hans Stuck (a la sazón, de 48 años de edad), Felice Bonetto (45) y Giuseppe Farina (42).
El ensayo se efectúa en medio de un hermetismo total, en ausencia de testigos. Nada se sabe quiénes en definitiva condujeron ese día la máquina sobre el empedrado de Monza, cuánto tiempo rodaron, y si los tres citados llegaron a tripular el monoposto. Ni siquiera si el bólido realmente circuló. Nada. Simplemente el escueto anuncio del cierre del circuito de Monza y la convocatoria, sin presentar resultado.
Pero queda así demostrado que el Porsche Cisitalia funcionaba a pleno antes de arribar al Río de la Plata, y el ensayo de Monza se hizo taxativamente. Así fue como se informó, anticipando que el coche se presentaría a posteriori tanto en el Gran Premio de Brasil como el de Argentina, en la inminente temporada sudamericana de 1949.
Tres semanas después de este hecho hasta ahora desconocido u olvidado, el 11 de noviembre de 1948 se sabe que la Cisitalia está en quiebra y será vendido a la Argentina previa cancelación de sus compromisos por 240 millones de liras en concepto de deudas impagas a proveedores (400.000 US dólares de entonces, equivalente a unos 40 millones (o más) de la moneda norteamericana de hoy día, suficiente para adquirir ese año seis mil unidades Cadillac Series 62 Cero Kilómetro), aparte de 25 millones de aquella moneda por salarios atrasados a sus 400 operarios. Durante 1949 se llevan a cabo el balance, el embalaje y el traslado de las instalaciones a Buenos Aires, y a comienzos de 1951 el parque de maquinarias quedó instalado en Autoar.
Categorías: CrónicasFecha: 15/02/2011
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Es increible saber que alguien va a darle vida nuevamente a semejante auto. Se sabe que quien lo ha comprado, a encomendado la tarea de rehacer el auto nuevamente en lugar de restaurar el 360 casi completo que fuera parte de la coleccion Donington perteneciente a Tom Wheatcroft.
Como dato interesante sobre este proyecto sucedio cuando se consulto a Ruote Borrani para replicar las llantas que fueron disenadas especialmente para el auto de doble traccion y la sorpresa de que la Borrani confirmo que poseia los planos originales de aquel entonces.
Que interesante es saber que la 360 tendra la gloria que le fue negada hace 60 anos.
Hay una pregunta que me surge a raiz de esta nota de Federico.
Si nuestra Cisitalia 360 fue expatriada ilegalmente, hay alguna posibilidad de repatriar lo que aun nos pertenece?
Bocha Balboni
Y… tenía que ser el maestro de los maestros quien ponía los puntos sobre las ies!
Grande Federico, es un honor el privilegio de leer sus comentarios.
Marcelo
Don Kirbus, Ud. es un prócer, pero dígame, cómo fue eso de la exportación ilegal????????
whitefly
Esa historia está contada en el libro Porsche Argentina.
Carlos
Increible la foto del motor!!!
Peraluman 25
Suerte tuvo esta Cisitalia de escapar del país… Espero que ningún peronacho de hoy se entere y trate de repatriarla para trofeo de La Campora, porque en tal caso no me gustaría estar en el Peraluman de ese auto…
Don Richard
Epa, Peraluman 25. Ese comentario parece hecho por el jovato que suscribe, no por un joven idealista…..