Transmutando
Hernán Charalambopoulos - 09/08/2011“Presentado en el salón de Frankfurt de 1977 el Opel Monza respondía a un concepto de coupe de gran tamaño y 4 cómodas plazas con un buen maletero. Un coche destinado a conductores que lejos de aceptar las clásicas incomodidades relativas a los deportivos, buscaban un medio de transporte ràpido, exclusivo y cómodo”.
Hasta aquí, la palabra de Wilkipedia, y su voluntariosa descripción de este experimento genético realizado por los soporíferos ingenieros de Rüsseslsheim… Lo único que recuerdo de ese lugar era un restaurante Indio al que a veces íbamos a comer, ya que trabajábamos a escasos cinco kilómetros de esta metrópolis del orden y el silencio. Sin desmerecer el producto final, creo que Rüsselsheim está entre los lugares más insípidos que pasaron bajo mis zapatos, y sus autos responden sin dudas al patrón comportamental de ese hormiguero que escupe desde sus picadoras de lata, miles de cajitas rodantes cada día.
Sin embargo, para quienes adoramos estos desangelados autos de los setenta, Opel representa un inagotable cántaro de sorpresas ante nuestros ávidos sentidos que en todo momento se estimulan frente al catálogo de la casa en aquellos años.
Kadett coupe wagon, Ascona sedan dos puertas, Rekord Diesel, Manta segunda generación versión 1.2 con anémicas 155/70/13 sosteniendo un cuerpo de coupé de casi cuatro metros y medio, y demás excentricidades propias de esos años, ubican a Opel como uno de los constructores con más autos de culto entre quienes estamos dispuestos a adoptar este tipo de mascotas sin mirar el paladar.
La más audaz de sus apuestas fue el Senator, un sedán de lujo lanzado a mediados de los setenta que era ni más ni menos que un Rekord (auto de culto para el CCCP) con la plataforma alargada y una gama de motores estirada hacia arriba, coronada con un V6 de tres litros y no muchos caballos, sentado en la cabecera de la oferta de propulsores. Del Senator deriva esta pintoresca interpretación de un coupé de alta gama: El Monza.
Se trata de la misma base mecánica de su derivante, del que conserva trompa y tablero, cambiando radicalmente desde el parante “A” hacia atrás. Singular por donde se lo mire, el Monza despertaba mi curiosidad en la niñez de Atenas, ya que para mis ojos castos era un auto de “formas raras”, lo que traducido al lenguaje de estos días da como resultado “Proporciones algo desacomodadas”.
¿Porqué?
Observando el perfil del auto, vemos que en el afán de acentuar la caída del techo lo máximo posible, se genera un largo tobogán que comienza poco después del parante “B” y de desliza alegremente hasta que el sentido común del responsable de turno sentenció que en algún punto debía terminar, para dar comienzo a la pared posterior del objeto.
Esta forzadura da como resultado una gran sensación de dinamismo por un lado, aunque hay que decir que el techo queda algo corto y pequeño en relación a la masa de auto que lo rodea. Además, la luneta tiene unas dimensiones algo exageradas, ya que recibe toda la caída del techo, dando como resultado el siempre odiado gobierno de la verticalidad por sobre la sana horizontalidad (imposible no hablar de política en estos días).
Es curiosa la vista posterior, ya que la luneta parece como una puerta de vidrio colocada en posición vertical, lo que hace perder toda sensación de anchura, dando una imagen de objeto algo fláccido y poco estable, mucho más relacionado con la estética francesa que con la alemana.
Dicho esto, me rindo ante sus desproporcionadas facciones y me entrego a este mágico retazo de los setenta, del que vi una copia recostada frente a mi casa esta mañana y al que decidí ofrendar un cálido y merecido homenaje envuelto en estas pocas líneas.
Gracias Opel por toda esa magia, y esperamos vuelvas a sorprendernos en breve con alguna de tus criaturas tan sanas, honestas, terrestres y llenas de otoño.
¡Dejáte pues enjuagar una vez más, por las olas de tu inconmensurable sobriedad, y bajo el tibio fulgor del cobarde sol de Rüsselsheim (eterno iluminador de tus más inquietos cerebros en aquellos dorados años setenta), entréganos el fruto de tus ocultas pasiones bajo la forma cuadrada de esos nobles ideales teutones!
Categorías: DiseñoFecha: 09/08/2011
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DanielC
Hernan, ya que tocaste el tema Opel me gustaría, si se puede y hablando de diseño, que un día recordemos al Calibra y, también si se puede y yendo mas a lo épico, al K-180, diseñado enteramente en Argentina.
a-tracción
Un sentimiento parecido tuve de chico con el Opel Ascona en Uruguay donde habia varios taxi en Piriapolis. Recuerdo que me gustaba mucho.
Definitivamente no lo veria atractivo y proporcionado hoy dia.
lalorto
El ascona, es raro porque es bien feo pero atractivo a la vez.
Mi viejo tuvo una opel reckord caravan, durante toda mi niñez y para mi fue de los autos más lindos que tuvo. HAsta el día de hoy, cada vez que veo una me da gran nostalgia.
salu
gallego chico
En cuanto al K180 puedo decir que tuve uno y el resultado de usarlo fue espantoso. No se salvó nada.
La lista de desgracias y fallas que tuvo es interminable. Mas vale olvidarlo.
Daniel.M
El K 180, auto olvidado si los hay, siempre me prgunto porque no utilizaron su nombre original, divagando pienso que tal vez no quisieron que se pensara que el nombre era un guiño a la dictadura militar, era defectuoso?, seguramente, pero tampoco GM contaba con una holgada situacion financiera por ese entonces como para mejorarlo, se habia hecho lo que se podia con lo que se tenia, a quien se le ocurriria sino cortar un 6 cilindros para obtener un cuatro, seguramente este gastaba mas que el Chevy y no hablemos del peso en la trompa de este enjendro, al igual que su competidor en ese entonces, el Taunus, sacaria la cola mas que «bailadora» en lo de Tinelli
Marcelo
El K-180 diseñado enteramente en Argentina????, yo he visto por acá algunos y dicen Opel Kadett…………..
gallego chico
No, el consumo no era excesivo y el motor tiraba bien. Lo maravilloso es que siendo un motor Chevrolet clásico consiguieron que tuviera el tradicional ruido a máquina de coser que caracterizó a los Opel de esa época.
Mariana
Es hermooooso!
a-tracción
VENDO – Opel K180 Rally (1978) color azul. 20.000 km reales.
Ver en calle Gral. Garnufla y Republica de Boslavia.
JaVo Br1
Siguiendo con las derivaciones del post, como me gustaba el K-180 (y me gusta), sé que es un engendro casi insufrible, pero igual me gusta. Cuando era chico, tuvimos uno durante las vacaciones el interior no era feo y era bastante cómodo.
No solo tuvo el taunus, no nos olvidemos del Dodge 1500, otro gran olvidado de la época.
Daniel.M
A pesar de lo que dije antes a mi tambien me gusta el Opel y bastante, a pesar de sus defectos, pero bueno, casi todos lo autos nacionales tienen un muerto en el placard, soy dueño de un Taunus cupe y si bien es muy noble y robusto, su motor, originario del insulso Ford Pinto americano, se hace notar mas por sus kilos de mas que por sus prestaciones (seguramente el V6 que traia en Europa, era mas liviano y economico)
Perverso
Hay un «porque?» que debería escribirse «por qué?».
Estoy muy mal si me recuerda al Celica?
Papanuel
El Opel K180 fue, para mí, uno de los autos más lindos que hubo en su momento. No hablo de calidad, hablo de belleza. Me parece que el error fue el posicionamiento de mercado. Debía competir contra los 128 y R12 y, sin embargo, lo quisieron hacer competir contra los Taunus, 504 y 125. El LX monocromático fue el sueño de más de uno…
gringo viejo
Opel me trae recuerdos magicos de tiempos en que en america del norte no campeaba aun la correccion politica y la hipocresia. Eran mediados de los 70. Se venia con el envion de Woodstock y el final epico de una guerra sin etica. Trabajaba yo en el departamento de ingenieria de una cervecera grande. La secretaria del jefe de ingenieria, quien era un Danes macanudo, era una joven viuda yanqui (30 y pico) con la que todos, los veinteanieros como yo y los ya no tanto (Incluido el Danes) nos ratoneabamos. Porque era bella y misteriosa, porque habia perdido (segun los diretes de la oficina tecnica) su marido en «el Nam», pero mas aun porque el imaginario general masculino quiere que una joven viuda necesite mas amor que la mujer promedio. El asunto es que yo me ratoneaba mas aun porque esta mina manejaba una cupe Opel GT (seria del 73?) Era como un corvette en miniatura pero con toda la clase que los corvettes plasticos de esa epoca no tenian. La viuda tambien destilaba clase y a mi me llamaba poderosamente la atencion en ella (entre otras cosas) el hecho que manejara un auto con caja manual (nada usual en esa epoca y lugar). Tal vez el GT fue el ultimo Opel que GM importo de alemania. Luego vinieron engendros como el Cadillac Catera hechos en alemania sobre plataforma opel y otros pichichos GM de disenio Opel pero hechos en Asia, pero nunca mas vi un Opel como ese.
De la viuda tampoco ni idea.
GV