Como auto para chocolate
No sabemos si es una sagaz estrategia de marketing o una mera casualidad, pero con las Mil Millas en sus vísperas, las vidrieras barilochenses de las tiendas «Chocolates del Turista» están en estos momentos ocupadas por una curiosa oferta: un auto deportivo de chocolate. No dejamos de reconocer que un chocolate de estas formas puede […]

No sabemos si es una sagaz estrategia de marketing o una mera casualidad, pero con las Mil Millas en sus vísperas, las vidrieras barilochenses de las tiendas «Chocolates del Turista» están en estos momentos ocupadas por una curiosa oferta: un auto deportivo de chocolate.
No dejamos de reconocer que un chocolate de estas formas puede ser un simpático regalo para un niño y que a través de él le brote al infante una incurable pasión por los autos. Pero a la vez no dejará de confundirlo en su conocimiento. Para eso está Retrovisiones: para dejar las cosas bien en claro.
Empecemos a degustar la dulce figura a partir de la caja que lo envuelve. El dibujo y los colores de estética setentera muestran un deportivo con trompa de Ferrari 365 GTB/4 Daytona que en alguna parte de sus líneas que podríamos ubicar en los parantes A muta para acabar con una cabina y corte trasero de Datsun 280 ZX… Otro detalle: las ruedas delanteras tienen cinco brazos y las traseras cuatro.
Sigamos por la materia prima en cuestión. El chocolate no se trata de otra cosa que un Chevrolet Corvette de la generación C4, pero customizado con una franja blanca de blanco chocolate blanco en los laterales. Nada que ver con lo que «venden» en la caja.
Y la frutilla del postre a tanta confusión alimenticia automotriz la termina de aportar el cartel que lo promociona donde nos enteramos que por 22 pesitos se lleva el cacao, y que se trata nada más ni nada menos que del chocolate del «Auto Fantástico» que, como ustedes bien saben, K.I.T.T. no estaba basado en ninguno de los autos recreados en el envoltorio ni en el Vette moldeado por la semilla originaria de América, si no en el Pontiac Firebird. Como dice la frase, «las cosas claras y el chocolate espeso».