Visitando el Palacio Barolo

El domingo pasado, y cumpliendo con otro de los nobles objetivos que nos propusimos cuando hace casi un año comenzó la aventura de RETROVISIONES, garabateamos lo que luego llamaríamos “Primer Encuentro” entre integrantes de nuestra creciente comunidad. Como a nosotros nos gustan los autos, pero también los consideramos una buena excusa para conocer nuevos amigos […]

El domingo pasado, y cumpliendo con otro de los nobles objetivos que nos propusimos cuando hace casi un año comenzó la aventura de RETROVISIONES, garabateamos lo que luego llamaríamos “Primer Encuentro” entre integrantes de nuestra creciente comunidad. Como a nosotros nos gustan los autos, pero también los consideramos una buena excusa para conocer nuevos amigos (y amigas), decidimos proponer informalmente este convite.

Pensamos primero en juntar autos para pisar mangueras, pero lo descartamos inmediatamente. Pobres mangueras que hicieron de malo como para que las pisoteemos tan vilmente…  Además, ello implicaba un costo que no estamos ni remotamente en condiciones de afrontar. Llamar a la población a presentarse con un clásico bajo el trasero estaba dentro de las posibilidades, pero de original tenía bien poco…

Pensamos entonces que además de los autos, tenemos un interés común en el arte aplicada, y no sólo en lo que se refiere a decorar cajas de lata con ruedas. Fue así como decidimos aceptar la invitación de Fernando Carral (Carralfer), lector compulsivo de RETROVISIONES, quien se propuso como anfitrión, y guía en la deliciosa experiencia de visitar el Palacio Barolo, uno de los edificios más emblemáticos y tesoro arquitectónico de nuestra querida y caótica Buenos Aires.

Fernando tuvo el honor de haber llevado a cabo la restauración del faro que corona dentro de una cúpula de vidrio, toda la majestuosidad creada por el savoir faire de los artistas que desde sus manos entregaron este monumento, entregando a la entonces coqueta Buenos Aires un regalo a la altura de su estirpe.

Sin detenernos mucho en la obra visitada, queremos rescatar el momento vivido junto a nuestros amigos, y contarles que nos hace sentir inmensamente ricos poder a través de alguien como Fernando, entregar un momento de sosiego y enriquecimiento para todos los que se acercaron. Ellos representan sólo una pequeña parte de quienes desde el comienzo nos apoyaron en este proyecto que sigue sorprendiéndonos día a día con la respuesta que obtenemos de cada uno de ustedes.

A quienes no pudimos invitar por ser muy acotado el cupo, les pedimos disculpas, y los esperamos en nuestro próximo mitín, que seguramente será mucho más amplio en convocatoria.

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