El Jerry trae cola
El Dr. Di Genaro se hizo célebre en Cosquín gracias a sus dotes médicos, y a la par, hizo famoso a su Jerry, en el que increíblemente recorría el pueblo y sus alrededores para socorrer a sus pacientes. Urgencias eran las de antes… Sobre el Jerry ya hablamos en ocasión de su presencia en la […]

El Dr. Di Genaro se hizo célebre en Cosquín gracias a sus dotes médicos, y a la par, hizo famoso a su Jerry, en el que increíblemente recorría el pueblo y sus alrededores para socorrer a sus pacientes. Urgencias eran las de antes…
Sobre el Jerry ya hablamos en ocasión de su presencia en la exposición Autoclásica (click aquí) pero una breve visita a Cosquín fue razón suficiente para tocar el timbre en la tienda LB Repuestos para saludar al siempre amable propietario actual del Jerry, Luis Beraneck, y, de yapa, a toda su familia.
La visita tuvo premio extra. Buscamos una locación para hacerle nuevas y mejores fotos de las que pudimos hacer en Autoclásica, a bordo del Jerry.
La experiencia de viajar en el es muy cómica. Para empezar a cualquier adulto le queda fuera de escala todo. Los viajeros hacen cola frente a la única puerta, la del lado izquierdo. Se sube primero el conductor y, luego, el acompañante se las tiene que arreglar en lo que queda de espacio. Las patas del copiloto pueden encontrar mucho campo hacia delante, aunque el pasarruedas del lado derecho y la pedalera del lado izquierdo te garantizan viajar con las piernas bien juntitas, estiradas y medio de coté. Un suplicio, pa que negarlo.
El sonido, las vibraciones y la respuesta del motor son inconfundiblemente Siambretta, aunque la caja del Jerry fue desarrollada en la propia fábrica Colmar para sacarle mayor provecho en función de los kilos extras del vehículo de cuatro ruedas en comparación con la motoneta.
Y lo consiguieron. La marcha es increíblemente relajada, lo mismo que el paso de cambios, mucho más seguro aquí a través de una palanca en el lado izquierdo que en el complicado sistema de origen, ubicado en el puño izquierdo del manillar de la moto.
Viajar con la cara al viento (el parabrisas queda bastante bajo…) a tan poca altura del suelo, con gente saludando y festejando el hidalgo paso del Jerry en cada esquina y con la misma sensación que estar circulando en el sidecar de un scooter despiertan una mueca de sonrisa gardeliana a cada metro recorrido.
Antes de recorrer de regreso los kilómetros que me devolvieran a la noche de sábado en Rio Tercero, Luis me mostró algunas fotos que le cedió la familia Di Genaro del exacto día en que recibieron el Jerry, que llegó a Cosquín montado en la caja de un camión Ford A. ¡Qué buenos tiempos!
En estas imágenes blanco y negro se puede ver la capota original del auto y una tapa de motor diferente a la que el Jerry tiene actualmente. Esa tapa original fue eliminada por el doctor y sus hijos ya que no ventilaba adecuadamente y todo el calor del motor invadía el pequeño habitáculo. Según Luis, Colmar, la propia fábrica del Jerry desarrolló luego una cobertura más eficaz en términos de evacuación del calor, que es la que el Jerry lleva actualmente.
Las fotos blanco y negro del doctor Di Genaro, las de la sesión de fotos de un reciente sábado de enero y las de la experiencia de viajar a bordo del Jerry acompañan este post ratón.










