Primus inter pares

En 1932 Alfa Romeo presentó al mundo uno de las más magníficas creaciones de la marca durante el período en el que tuvo a Vittorio Jano como empleado diseñando con mucho amor bellas mecánicas. El Alfa Romeo Tipo B, sucesor del Tipo A, conocido también como P3, sucesor de la P2, era un monoposto de […]

chapita

En 1932 Alfa Romeo presentó al mundo uno de las más magníficas creaciones de la marca durante el período en el que tuvo a Vittorio Jano como empleado diseñando con mucho amor bellas mecánicas.

El Alfa Romeo Tipo B, sucesor del Tipo A, conocido también como P3, sucesor de la P2, era un monoposto de Gran Prix diseñado para el nuevo reglamento que no contemplaba al riding mechanic, o sea al acompañante mecánico. Fue un vehículo exitosísimo con verdaderas hazañas como la victoria de Nuvolari en el Gran Premio de Alemania de 1935 frente a toda la oposición local. Pero el éxito de su carrera comenzó en el Gran Premio de Italia de 1932 donde fue el medio de transporte de Tazio Nuvolari hacia una gran victoria.

ooo shasí

El auto de esta nota es nada más ni nada menos que el primero de los primeros monoposti, el que lleva estampado 5001 en su chasis y en su pata derecha del motor, además de en la chapita identificatoria. Nació con un motor de 8 cilindros en línea y dos compresores con 2600 centímetros cúbicos de cilindrada y 190 HP a 5400 rpm.

En versión monoposto corrió hasta 1934 siendo siempre competitivo incluyendo también la victoria en el Gran Premio de Mónaco con Guy Moll al volante. Para la Mille Miglia de 1935 la Scuderia Ferrari lo convirtió en biposto tranformándolo en el auto sport más rápido de esa carrera y permitiéndole cumplir la máxima que Carlo Pintacuda le había expresado al Commendatore Enzo: “si me carrozan este auto con dos asientos, yo gano la Mille Miglia.”

machin namber

Esta Tipo B siguió corriendo, luego desapareció durante un tiempo y apareció para que entre finales de los 60 y principios de los 70 Ernesto Tito Dillon y Jackie Forrest Greene comenzaran a restaurarlo hasta la llegada de Alain de Cadenet con una valija con plata. Y si, se fue de nuevo a Europa.

Hasta acá una brevísima historia de un auto que conocía por haberlo investigado pero que nunca había visto en persona.

En agosto de 2005 estábamos con Lao Iacona en Monterey, Estados Unidos, presentando nuestro primer libro: Alfa Romeo Argentina, que tiene un capítulo dedicado a este auto. Recuerdo estar en Automobilia Monterey, que es un muy lindo evento en uno de los salones del Hotel Embassy Suites de la ciudad californiana que alguna vez fue argentina, cuando sonó mi celular.

En inglés un señor me dijo: “¿Hablo con Cristián Bertschi? Mi nombre es Greg Whitten y me gustaría saber cómo puedo hacer para tener uno de sus libros.” En principio no entendía cómo había conseguido mi número, pero con el tiempo comprendí que siendo él el creador del idioma BASIC para las computadoras hogareñas y habiendo sido uno de los cerebros de Microsoft no le sería dificultoso conseguir mi número. Seguimos la charla y me dijo: “Bueno, entonces lo espero en el circuito de Laguna Seca, me va a encontrar fácil porque estoy con mi Alfa Romeo Tipo B.”

Así que al día siguiente fuimos con Lao al encuentro de Greg Whitten y su s/n 5001 y ahí pude hacer las fotos que ilustran esta nota. Un pequeño detalle, en persona es muy lindo.

de tefrén

confortevole

a pedal

Gracias Jano

Laos

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