Rodando por China

La infructuosa y desmoralizante búsqueda de clásicos en estas lejanas tierras, me llevó a preguntarles a mis compañeros de trabajo cuáles eran los autos que existían en China antes del vendaval occidental y su consumismo desenfrenado, haciéndoles exprimir la memoria en busca de algún nombre o imagen extraviada. La nueva era todo lo tapó, hasta […]

La infructuosa y desmoralizante búsqueda de clásicos en estas lejanas tierras, me llevó a preguntarles a mis compañeros de trabajo cuáles eran los autos que existían en China antes del vendaval occidental y su consumismo desenfrenado, haciéndoles exprimir la memoria en busca de algún nombre o imagen extraviada.

La nueva era todo lo tapó, hasta el recuerdo. Como imagen de esta afirmación, me quedo con el shopping más grande de Beijing, a no más de trescientos metros del mausoleo del mismisimo Mao Tse Tung, lo que nos indica como cosas en este país han cambiado en los últimos años.

Los primeros intentos de motorización correspondieron a camiones militares de clara inspiración soviética, allá por los cincuenta, en pleno apogeo de la revolución liderada por el hombre que se hiciera famoso entre otras cosas, por el cuellito de sus camisas. Luego, a fines de los cincuenta, llegaron las grandes limusinas de los jerarcas (también inspiradas en el ZIL ruso), en donde los jefes de las distintas disciplinas, distritos, o eminentes miembros del partido, posaban sus asentaderas en los mullidos y coloridos butacones de estos botes vetados a la mayoría de la población.


Nunca existieron los autos pequeños, o «populares» como si los hubo en Rusia, y en la DDR (glorioso Trabant), así que podemos afirmar que el primer automóvil chino de uso particular fue el Feng Huang “Phoenix” en el año 1958. Inspirado estética y arquitectónicamente en los Mercedes ”pontón”, representan el primer hallazgo de material rodante de cuatro ruedas en este inmenso país. Montaba un pachorriento y amarrete seis en línea que a duras penas soltaba 90 CV, con 2.2 litros de cilindrada, lanzando la anticuada figura de este auto hasta unos casi aceptables 150 km/h.

No vamos a hablar de diseño, ni de tecnología. Solamente remitirnos a los datos que nos llegan y que dicen que estuvo en producción hasta el año 1991, y luego de casi ochenta mil copias entregadas con muchas mejoras durante su vida comercial. Casi tan longevo como nuestro querido Falcon. Pasó a llamarse Shanghái SH 760 a partir de 1964, año en que recibe un agraciado restyling (primera foto) y que le quita de encima algunos ornamentos superfluos. El nuevo nombre, honra la ubicación de la planta en donde se fabricaba, la misma que a mediados de los ochenta, recibió el primer automóvil de concepción occidental fabricado en China: El Volkswagen Santana (Carat in Argentinien).

A partir de ese momento, la sociedad VW-Shanghái, comenzó a fabricar vehículos bajo licencia, dejando lentamente de lado al veterano SH 760 para dar lugar al, ya discontinuado en Europa, Jetta de segunda generación, que junto al Santana, aún se siguen fabricando, y que principalmente son destinados a alimentar las flotas de taxis.

OTROS PRODUCTOS