Demasiado moderno

( Nota de archivo) El Ro 80 que presentamos en esta nota, tiene la particularidad, entre muchas otras, de haber sido el último automóvil con marca NSU tatuada en el capot. Representó sin dudas una apuesta muy avanzada para la época desde todo punto de vista, ya sea mecánico, tecnológico y, por supuesto, estético. Los libros […]

amariiopaaatito...

( Nota de archivo) El Ro 80 que presentamos en esta nota, tiene la particularidad, entre muchas otras, de haber sido el último automóvil con marca NSU tatuada en el capot. Representó sin dudas una apuesta muy avanzada para la época desde todo punto de vista, ya sea mecánico, tecnológico y, por supuesto, estético.

Los libros cuentan que la dirigencia se zambulló en este afanoso proyecto al que querían a toda costa impulsar con el novedoso (y por entonces poco fiable) motor rotativo, que estaba siendo desarrollado por el ingeniero Wankel.

Brevemente, y para no aburrirlos, podemos decir que el auto tenía un motor de dos rotores, con una cilindrada de 995 cc, lo que hacía que pague bajísimos impuestos, ya que el precio de venta, seguro y patente, en el mercado europeo se rigen por la cilindrada del auto.

Alcanzaba los 115 CV, transmitidos a las ruedas delanteras, que junto a las traseras, se balanceaban de forma totalmente independiente. Para frenar, había discos en ambos trenes, con los delanteros a la salida de un diferencial, que reportaba a una caja semiautomática de tres velocidades. Para rematar, el cx daba un valor de 0,35, prácticamente el de un auto contemporáneo. Juntando todos estos datos, no sorprende que haya sido elegido «Auto del Año» en 1968.

esqueleto

Un proyecto tan ambicioso implicaba tomar riesgos que al final se terminaron pagando caro: las primeras series sufrieron horrendas deformaciones en sus motores, dando como resultado millonarias pérdidas para la empresa en términos de reparaciones en garantía, ya que las mecánicas en muchos casos, claudicaban antes de llegar a los 25.000 kilómetros. No sólo en Italia pasaban estas cosas, ¿no? La inmediata consecuencia financiera de esta hecatombe, fue la venta de la marca al grupo Volkswagen, que inmediatamente anexó la marca NSU a Audi.

El diseño del auto (mis socios me dijeron que tengo que hablar de eso) es sin dudas el vestido ideal para un aparato que desborda innovación como muy pocos de sus coetáneos. Fue obra de Klaus Luthe, autor también de la cuarta, y más lograda, generación del Prinz. Luthe continuó su carrera en BMW, llegando a ser responsable de diseño de la marca, cargo que dejó cuando el volcánico Chris Bangle tomó las riendas a principio de los noventa. Lo primero que sorprende del Ro 80, es la enorme distancia entre ejes. Da la sensación que el puente trasero fue «empujado» hacia atrás, lo que le brinda unas proporciones en vista lateral que recuerdan a las de los grandes Citroën, pero en este caso puestas en un auto de tres volúmenes.

culito lindo...

Posee una notable superficie acristalada, con una luneta que lanza el habitáculo hacia adelante, acción justificada por el gran voladizo delantero producto de su mecánica casi colgando de dicho eje, lo que da como resultado una abultada masa delantera. Entonces, cortando la cola, y llevando la caja habitable hacia adelante, se logra una silueta dinámica, dando la sensación de objeto lanzado y generando ese «desbalance» de masas que, a fin de cuentas, hace que un objeto corporice de alguna forma la sensación de velocidad.

La sección lateral es de lo más moderno que presentaba el catálogo del año y, sin dudas, podría ser la de cualquier auto de nuestros días, con una línea de cintura bien delimitada y superficies firmemente trabajadas. Faros delanteros envolventes y horizontales (piensen en los Mercedes de la época) aumentan la lista de los detalles de avanzada de esta suerte de compendio de modernidad sobre ruedas.

trompita...

Sin embargo, como todos los grandes autos, el NSU Ro 80 fue un fracaso comercial de grandes proporciones, y en parte culpable de la desaparición de la marca, ya que los costos de desarrollo eran desproporcionados en relación a lo recaudado por ventas. Estuvo diez años en producción y las cadenas de montaje completaron a duras penas algo más de 37.000 clones de este increíblemente moderno e incomprendido auto familiar.

OTROS PRODUCTOS