Atrapado entre dos mundos

Una de las berlinettas más emblemáticas de inicio de los sesenta a nivel one off fue esta acertadísima versión de Bertone sobre chasis Aston Martin DB4, bautizada “Jet”. Forma parte de una de las tantas evoluciones bertonianas sobre una misma idea, como los tres BAT, o bien Testudo-Canguro-ISO Grifo-Miura (que es obra de Giugiaro, y […]

Una de las berlinettas más emblemáticas de inicio de los sesenta a nivel one off fue esta acertadísima versión de Bertone sobre chasis Aston Martin DB4, bautizada “Jet”.

Forma parte de una de las tantas evoluciones bertonianas sobre una misma idea, como los tres BAT, o bien Testudo-Canguro-ISO Grifo-Miura (que es obra de Giugiaro, y no de Gandini, repetimos hasta el hartazgo), o como años más tarde lo fue Stratos Zero-Countach, o bien Runnabout-Stratos-X1/9. Todos estos autos son evoluciones de un concepto que se pueden ver desde dos ángulos. El primero y facilista sería: hicieron un auto, lo copian y se lo embocan al cliente que sigue. El segundo sería: una idea de base y su posterior evolución formal declinada en distintos matices del lenguaje que cada marca aplica a sus productos.

Como sea, y libres de adherir a cualquiera de las dos corrientes, vamos a ver este Aston que es obra del entonces jóven Giugiaro, quien creó este maravilloso objeto, allá por el año 1961. Inútil detenerse en decir que los mejores Aston Martin fueron carrozados por italianos (y aquí me gané el odio de más de uno), pero si nos detenemos en esta época, creo que quedan pocas dudas. Basta con pensar en el DB4 Zagato, este Jet, y los aportes de Touring en los siguientes DB’s.

 

Es increíble la sensación de ligereza que da el lateral y el dinamismo que expresa. Todo a fuerza de proporciones y horas de trabajo buscando la línea ideal. Despojado completamente de ornamentos superfluos, y centrado en representar la esencia misma del movimiento. Es un objeto atemporal como tantos otros, y que inspira a cualquier diseñador, expresando patrones de belleza y proporciones, similares a los que pueden estar plasmados en una escultura (a fin de cuentas lo es), de la que cualquier artista puede tomar inspiración.

 El Jet prepara el terreno estético para lo que sería quizás una de las Ferrari más equilibradas de la historia e inexplicablemente replicada en un solo ejemplar: la 250ss Berlinetta de 1962, en donde los rasgos de este Jet maduran definitivamente, y mutan hacia la modernidad, dejando de lado las voluptuosidades de la vista en planta para el frontal, y adoptando una cara más arisca, del tipo Shark Nose, idéntica a la del Formula1 campeón del mundo de 1961, que fue el primer Ferrari de motor central en obtener la ansiada corona, mostrando tan peculiar y recordado rostro. La 250ss es el punto de llegada, pero tanto el Jet como la Ferrari, nacen (según mi visión) de algunas charlitas de bar bien regadas entre el entonces diseñador estrella, Franco Scaglione, y la gran promesa que era Giugiaro.

Si nos detenemos por un instante en las formas redondeadas de la planta (vista superior) y la dirección de sus curvas y superficies, notamos una gran inspiración en una de las criaturas más admiradas que hayan salido del tablero de Don Franco: la Giulia SS.

Son las siete y media de la mañana y se me fueron ocurriendo todas estas cosas. Con el pasar de las horas y los días, iremos acomodando las ideas, pero el parentesco entre los tres autos es innegable. El pobre Jet quedó atrapado entre dos monstruos sagrados, y representa el paso intermedio entre lo clásico y la avanzada. Empecemos por el auto inglés, que es un gran exponente, y con un poquito de tiempo, vamos a preparar algo en el que estén los tres autos para ver sus puntos en común.

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