Fiera di Padova: una Giulia perfecta

Omar, ya tengo el libro de GTA, y ya que estaba, frente a la librería me topé con una hermana de tu Giulia. Esta nota no es para relatarles algo que creo ya conté: la historia de la emblemática Giulia Ti Super que, facturada en tan sólo 501 ejemplares, dio batalla en todas las pistas […]

Omar, ya tengo el libro de GTA, y ya que estaba, frente a la librería me topé con una hermana de tu Giulia.

Esta nota no es para relatarles algo que creo ya conté: la historia de la emblemática Giulia Ti Super que, facturada en tan sólo 501 ejemplares, dio batalla en todas las pistas del mundo, incluso en Argentina.

Allá vamos. En 1962, cuando Peppino Vianini decidió traer a la hermana mayor de la Giulietta, el Dr. Satta Puliga pensó que los arduos caminos del Gran Premio eran ideales para testear las noveles berlinas y descubrir posibles errores de diseño. Así entonces, las primeras Ti desembarcaron, y fueron testeadas y bastante estropeadas por Andrea, Facceti y alguno más que se me escapa. Andrea aprovechó para volcar su auto no una sino dos veces, o sea que el Ing. Satta Puliga podía dormir tranquilo; las aceleraron a fondo y les probaron las carrozas a full.

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Charlando hoy con el dueño de este ejemplar de Ti Super, ex Jolly Club, le conté que en Argentina había tres autos, y que yo había tenido oportunidad de manejar dos, y que el auto era una delicia total, un pura sangre.

El hombre se embaló y me dijo: «sí, es perfecta…»

Y ahí recordé el test de Andrea y Cia. Tras el Gran Premio se comprobó que las Giulia (todas las que habían corrido acá) tenían un defecto en el parante trasero: la cola se partía literalmente. Tras la carrera argentina los autos volvieron a Italia y algo se modificó en su estructura de ahí en más.

Entonces reflexioné (cada tanto lo hago): si esta Giulia es Post GP Argentina, su dueño tiene razón, ¡es perfecta!

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