Los Alfa de Marbadan

marbadan - 16/01/2013

Sumergido en un proceso natural de repaso vital, repentinamente se encendió un alerta amarillo sobre el 23 de agosto pasado.

El mes de agosto tiene un significado complejo en mi memoria y en mi historia personal. Algunos eventos muy dolorosos como la pérdida de mi mejor amigo (mi viejo) el 27 de agosto de 1973, con apenas 47 años; otros menos dolorosos pero tan amargos que no vale recordar.

Pero con esas locas cosas que tiene la vida con su ley de compensaciones, en la que creo con absoluta convicción, un 23 de agosto, esta vez, de 1987, tuve una de las vivencias más maravillosas de la vida: corrí en el Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires con uno de los autos más hermosos que esta vida me regaló.

No me perdono haber olvidado fecha tan importante. Hubiera querido recordarla, oportunamente: el 23 de agosto pasado se cumplieron 25 años de ese fantástico día. Como lo prometido es ley, voy a contar la historia de un Volkswagen carrocería Bertone.

En 1979, de la noche a la mañana me quedé en la vía. Llevaba tres años ganando muy bien, en la compra y venta de lana; pero a raíz de un crack con las exportaciones, me quedé sin trabajo. Vendí casi todo lo que me quedaba en materia de autos. Sólo conservé un Renault 4CV del 54, con la idea de utilizarlo en algún trabajo de corredor de comercio. Casi dos años después, al borde de ser llevado de este mundo por una agudísima depresión, conseguí trabajo como viajero vendedor de maquinaria agrícola e industrial.

Me fue bien. Comencé con el 4CV y en junio de 1982 compré un Mercedes-Benz 280 SE 69; en octubre reventó la tablita y el dólar se disparó; me había capitalizado y no tenía deudas, vendí el Mercedes 280, mantuve el 4CV y reemprendí el negocio lanero. Me fue bien y aunque me mantuve fiel a lomos del 4CV, seguí despuntando el vicio con la compra de algunos fierritos. En momentos que andaba pisando una cantidad loca de autos y la cordura me decía que parara de comprar, se me cruzó un Alfa Romeo Giulia 1600 del 64 en estado comatoso. Era una bolsa de carozos, ¡¡pobrecito!!

Lo compré sin ganas, sólo porque era un Alfa y tenía un “no se qué”. El Renault tenía mecánica Gordini (puesta por mi), cero kilómetro, completa, con caja de cuarta incluída. Era un avioncito, caminaba 140 km/h; en cambio, el Giulia a 90 por hora parecía que se partía; igual lo adopté. Al tiempo descubrí el porqué del estado del Alfa: tenía doscientas carreras arriba; eso hizo que me encariñara más con el.

Contra opinión y consejo de mecánicos y amigos, empecé a ponerle plata arriba, hasta que, de a poco, el Giulia fue recobrando su abolengo, comportándose como un verdadero Alfa Romeo. En el lapso de un año quedó con chapa, pintura, y tapizado nuevos, cuatro Pirelli Cinturatto, motor, caja y diferencial 1750, el motor llevado a dos litros, más dos Weber 45; conclusión, quería un TI Super, y casi lo logré.

El dueño del taller Alfa a esta altura ya era un amigo y uno de los más insistentes a la hora de aconsejarme no gastar en el Giulia; Hermes Silvera, no podía ser otro, me sugería buscar una carrocería nueva o en mejor estado; sabía que andaban dos o tres en la vuelta y me aconsejaba buscarlas. No hice caso.

El vicio Alfa Romeo llegó a un punto tal, que en momentos que las reparaciones del Giulia requirieron una internación de un mes, a pesar de tener otros autos, no concebía andar en algo que no fuera un Alfa Romeo. Hasta que encontré, otro de los regalos que me deparó la vida, un Giulietta Sprint Veloce de 1962 (una verdadera joya).

En marzo de 1983, me inscribí con el Sprint Veloce en el Rally del Río de la Plata: ¡¡una fiesta!! A pesar de algunos detalles de pintura y que el embrague patinaba un poquito, el auto estaba notable.

El lunes siguiente al rally entré el Sprint en el taller para reparar el embrague. Dos días después, estaba pronto; cerca de medio día fui a buscarlo con un amigo para que, al retorno, manejara uno de los autos; llegamos al taller en hora del descanso, entonces fuimos hasta la esquina, donde había un carrito de comida al paso para picar algo. Parado en la acera y de espaldas a la calzada, con la mente en mis autos, mientras manducaba un chorizo al pan, no prestaba atención a mi entorno, ni siquiera los autos estacionados a mi espalda; de pronto mi amigo dice: !¡Qué deplorable estado, el de este auto!!”. Giré y vi, lo que parecía una coupé Bertone, como dicen, correctamente, en Argentina refiriéndose a un Alfa GT Junior, un GT1750 o un GTV2000. Desprolijo, apagado, con faltantes, un feísimo rodado trece, sin insignias, sin el tablero original, con horrible volante, el parabrisas rajado, los cristales de puerta de acrílico o plexiglas absolutamente craquelé, faltaban los pestillos de puerta y a cambio tenía instalados unos botones más apropiados para la tapa de motor de un Fiat seiscientos, que para las puertas de un GT Bertone. Los paragolpes tambien se veían feísimos; cuanto más lo mirábamos más desorientados quedábamos, y por temor a que el dueño estuviera cerca, no queríamos ser impertinentes mirando el auto; de a ratos inevitablemente nos dábamos vuelta para mirar en busca de algún detalle más, que, finalmente, nos permitiera concluir que se trataba de un verdadero Alfa, feo y en mal estado (y no de una mala copia), pero Alfa al fin.

Estábamos en pleno devaneo mental sobre el asunto, cuando veo venir hacia mi un tipo medio sonriente, que se para a mi lado dice: “¿Te gusta mi auto?”. Se ve que nos vio mirar el auto; mi lengua quedó atrapada entre mis dientes, sin poder articular respuesta. Tras cartón, el individuo abre el auto, se mete en el, lo pone en marcha y dice: “Fijate si el sonido del motor te dice algo”. Con mi amigo nos miramos sin poder creer lo que escuchábamos. Claro, si estás parado al lado de un Porsche y al ponerlo en marcha, suena como un Fiat 600, te doblás del dolor de barriga, y que nadie se ofenda…

Entonces comprenderán lo que sentí, parado al lado del que (a pesar de todo) estaba convencido era un Alfa, cuando escucho el sonido del escape emitiendo un anémico “puf puf puf” de Fusquiño.

Impactante, ver en el interior del baúl original del presunto GT, apoltronado como pasajero clandestino, un plebeyo boxer, con su sibilante turbina, soplando insolentemente.

El acabose fue cuando mostró el lugar que originalmente ocupó el vigoroso bialbero, sustituido por un piso, el tanque de nafta de un escarabajo estandar y la rueda auxiliar. Doloroso también fue descubrir la amputación del puente delantero original del GT para suplantarlo por el de un Escarabajo.

El individuo nos preguntó si sabíamos de que se trataba. Cuando dijimos que no teníamos idea, explicó que se trataba de la carrocería del Giulia GTA 1600 que ganara el Gran Premio Argentino de 1965 en manos de la dupla Lepro-Olmedo. Me lo ofreció en venta, por poca plata; en fin, pedía unos 2500 dólares. Yo no pude, ni pensarlo. ¡No podía más! Ya estaba en otro baile.

Casi un año después de aquel episodio, el Sprint Veloce estaba en el taller, en proceso de pintura; se acercaba el Rally del Río de la Plata y si quedaba pronto, pensaba anotarme con el auto.

En marzo de 1984 el Sprint no estaba pronto y me inscribí con el Giulia en el Rally del Río de la Plata. El domingo, la actividad arrancaba con el almuerzo; a las ocho de la mañana, la mayoría de los participantes dormía. El Club de Autos Sport tenía programado un encuentro a esa hora, me invitaron y me anoté en la prueba que los amigos de San Isidro organizaban en Beverly Hills, con los Dellepiane, los Iriarte, los Barra, Diguardo, Torregrosa, Ponisio, Gothold y otros más; increíble lo que nos divertimos, el Giulia andaba como los bomberos a pesar de estar un poco alto de atrás, lamentablemente, después de darle palo y en medio de un duelo con otros Alfa, le di un cordonazo en la rueda trasera izquierda y tuve que abandonar. Coloqué la rueda de auxilio y me serené.

El lunes, de vuelta en casa y entregado al trabajo; de mañana tuve que hacer unas diligencias en una oficina pública. Acompañado de un amigo, al mediodía, después del almuerzo, bajé a la Rambla para llevarlo hasta su casa en el barrio de Malvín. Circulábamos tranquilamente, no más de cincuenta por hora, cambiando impresiones sobre la reunión que habíamos tenido en la mañana. Un poco antes de la curva del Puerto del Buceo, sobre nuestra derecha, con actividad de maquinaria pesada haciendo movimientos de tierra y obreros diseminados como hormigas, estaba la obra del colector sanitario. Con ese panorama, la circulación vehicular, obligatoriamente debía ser a paso lento. Sin embargo la mano contraria, que se desplazaba hacia el Centro, circulaba normalmente. En el preciso instante que ingresaba, lentamente, en la curva, veo como un taxi que venía en sentido contrario por el carril opuesto (hacia el centro) se descontrola y hace un trompo, pega en el cordón central, levanta vuelo y cae arriba del Giulia, como un meteorito…

Me desperté en el hospital, con heridas profundas en la cabeza y pierna izquierda, dos costillas rotas, esternón hundido, la ropa hecha jirones y dos enfermeras trasladándome de cuidados intermedios a una sala común. Comenzando a recordar confusamente lo que había pasado. A las 11 de la noche, cuando la actividad hospitalaria entró en calma, como pude me coloqué las pilchas rotosas y salí al hall del hospital para llamar por teléfono a un amigo que fuera a buscarme para llevarme a casa.

A la otra mañana, con muchas dificultades, me levanté, me ayudaron a vestir y con el cuento de que iba hacerme curaciones, salí a la calle pensando tomar un taxi para no tener que manejar; fue imposible, no podía entrar en ninguno; desistí. Intenté subir a mi Ford F100; tampoco pude. El último intento lo hice con la pick-up Dyna Panhard del 51 y esta vez sí, tuve suerte; quizás, gracias a que las puertas se abrían en sentido contrario, la cabina era estrecha con los comandos muy livianitos, me sentí mejor; entonces, pleno de coraje puse proa al taller para ver con mis propios ojos que suerte había corrido mi auto. Lo único sano fue la tapa del baúl, lo demás eran hierros retorcidos. Hermes Silvera me animó diciendo que motor, caja y diferencial, aparentemente no habían sufrido daños importantes. Estaba tan dolorido por las lesiones que no podía siquiera lagrimear.

Absolutamente convencido de mi inocencia en el choque. Comencé a pensar que el seguro (obligatorio) del taxi me indemnizaría. Eso me animó.

De nuevo, a bordo de la Dyna, puse proa, esta vez, hacia lo del propietario del “Fusca Bertone” con el propósito de llegar a un acuerdo para comprar el auto. Este estaba en el jardín de su casa; pero ya lo había vendido. Un par de horas de charla y salí con el Volkswagen Bertone comprado. Buena parte del monto de la compra era pensando en la cifra que cobraría del seguro del taxi.

Casi tres años después, sin haber cobrado aún el dinero de la indemnización del choque, vendí el Giulietta Sprint Veloce.

El domingo 23 de agosto de 1987 rodaba en la pista del Autódromo de Buenos Aires con mi Giulia Sprint GTA. Tan emocionado que apenas podía ver la bandera a cuadros indicándome la llegada; y no podía creer el resultado.

La historia está llena de detalles y anécdotas interesantísimas, algunas de ellas reflejadas en el libro “Carlos Lepro´s Giulia, the first winning GTA” de Iacona y Bertschi.

Un servicio para nuestros lectores!
Categorías: En cada esquina
Fecha: 16/01/2013
29 Respuestas en “Los Alfa de Marbadan
  1. lalorto

    Estimado MArbadan,
    excelente historia….me acorto un poco la mañana de trabajo, pero valió la pena. Me encantaría un alfa, pero por ahora, recién empiezo con un 4CV. Así que la pregunta es: y el 4cv? todavía la conservA?

  2. B Bovensiepien

    Increíble historia, y increíble como el destino llevo a que esa Alfa recuperara su gloria original (Algo asi como el Christine Italiano).
    Casualidad? Tal vez, sexto sentido? seguramente.
    Lo real es que todo quiso que se dieran los hechos, a pesar de la muerte de la otra Giulia, pero en fin cuando algo muere, es para que otra cosa nueva nazca, su muerte no fue en Vano.

    Me saco el sombrero, increíble historia.

  3. Leonardo de Souza

    Que Buena historia!!
    Debo asumir que tuviste muchisima suerte con tus autos, pero lo mejor de todo, es que los autos tuvieron la suerte de encontrarte a vos, y encarar la restauracion/salvataje.

    Me pasa algo parecido, pero con otra marca..la verdad que es algo muy lindo y apasionante.

    Mis felicitaciones.

  4. morgan.

    que buena historia!! Cuando finalmente VW compre Alfa podríamos decir que aca comenzó todo!!

  5. Cobra

    Estimado Marbadan, siempre quise saber la historia que había corrido la Bertone GTA de Lepro-Olmedo, alguna vez leí lo del motor de escarabajo, también encontré fotos del auto en su estado actual, con la decoración que supo tener en el GPA del 65, pero nunca imagine esta historia tan rica en anécdotas y contada en primera persona. Como Alfista hoy ud. ha enriquecido mis conocimientos, saciado mi curiosidad y alegrado mi día.
    Saludos,
    Fernando

  6. Alvaro

    Muy bueno todo el interesante y anecdótico relato…felicitaciones por tu empeño y tu pasión por los Alfa !!!!

  7. Javier M

    Historia de no creer! algunos Alfa tienen un Marbadan aparte!

    Allá por los ochenta había en la calle Martín Garcia casi Justicia un taller de chapa y pintura, no recuerdo el nombre, donde llevé alguna vez mi auto.
    En una de esas veo un GT 1300 divino!
    Era de uno de los hermanos dueños del taller y sólo por curiosear le pregunté si lo vendía. Por poco me corre a balazos.
    Lo había comprado hecho una ruina y restaurado para el!
    Y me contó parte de la historia,los guadabarros delanteros los había rehecho desde cero…
    Magnífico le quedó.

  8. Marcelo Beruto

    Linda historia y muy buenas fotos.
    En la del autódromo se ve una de las torres de banderillero que supo haber, excelente lugar donde treparse a ver autos corriendo! También puede verse que aún en el ’87 no hacía falta tener una jaula antivuelco para correr velocidad en el CAS con un auto de estos…
    ¿La foto de la Giulieta SV es en la trepada a las cumbres de la ballena?

  9. B Bovensiepien

    Marbadan, se sabe la historia de porque termino con mecánica de fusquita?

  10. Mariana

    (Así como “Un toque de Canela”), lo tuyo es “Un toque de Alfa” , buena historia de vida para ser leída.
    Golpazo que le dio el taxi al Giulia, que angustia! Dolor en el cuerpo y en el alma.
    Pero que lindo es poder terminar leyendo “en la pista del Autódromo de Buenos Aires con mi Giulia Sprint GTA. Tan emocionado que apenas podía ver la bandera a cuadros indicándome la llegada; y no podía creer el resultado.”
    Hermosooo!

  11. a-tracción

    Gracias por compartir tu historia con nosotros. Excelente!

  12. OlivariEmilianoA

    Hermosa historia, gracias!
    pd: como poseedor de un 600 me sentí tocado con el detalle de la cerradura del baúl y el sonido a fitito jajaja

  13. Trebol Rojo

    En la foto de Bs As la Bertone tiene la chapa patente de la Giulia? O estaba picada de papeles tambien?

  14. marbadan

    Ché mil gracias: Los comentarios, aparte de emocionarme mucho, me dejan tranquilo, por que si algo no sé, es resumir (por suerte conté con la ayuda de un experto este caso).
    LALORTO: Ojalá lo tuviera. Pero quedate tranquilo, lo tiene el mecánico que lo preparó y no lo usa ni lo vende por ninguna plata, según dice, porque fue testigo de los disparates que hice con el auto.
    BOVENSIEPIEN: Algun día podre contar una historia, sucedida con los restos de la Giulia, despues que la llevé al chatarrero; te pone la carne de gallina. Tambien se sabe y un día te la cuento (no era un fusca común y corriente, era un fórmula VEE y andaba como los bomberos).
    LEONARDO: Los enfermos tenemos mucho en comuun. Fijate un autito que está al lado de la Giulia en una de las primeras fotos. Prometo que algún día leerán por algún lado la historia de ese cachilito; como sinopsis te digo hace un par de años se remató en Francia en una de las casas de remate más famosas y por arriba de una Aston Martin Ulster de 1934. Tambien te digo que corrió las Mille Miglia Storicas. ORGULLO DE PADRE que le dicen.
    ALVARO: Muchas gracias, pero te aclaro: mi pasión es indiscriminada por cualquier fierro; amo el recuerdo de mis Alfa a pesar de que me rompieron los huesos, pero tambien disfruté como loco otros regalos autistas que me dió y seguirá dando (si Dios quiere) por mucho tiempo más.
    JAVIER: No recuerdo ese taller de la calle M.García. Mil gracias por los conceptos.
    MARCELO: Es verdad la foto fue tomada trepando las Cumbres.
    MARIANA: Demasiado poética tu comparación porque realmente fue un toque del DEMONIO (ese toque me convirtió por muchos años en un viejito). De lo vivido en el autódromo de BsAires tengo mil historias a cuál más linda; sabés que soy terrible llorón y lo único que se me pasó en los preparativos para ese día fue ponerle a mi lentes de sol unos limpia parabrisas con desempañador porque me pasé lagrimeando y con los cristales empañados; tenés amigos que me conocen y te pueden decir que no miento.
    MARCELO: El auto tenía obligatoriamente que llevar jaula; de hecho pasó por la revisación técnica como cualquier hijo de vecino; yo (como todos)tuve que usar antiflama reglamentario.
    A.TRACCION: Cada vez que leo tu seudónimo recuerdo mi cabriolet once ligero. Mil gracias nuevamente. Temo que si sigo contando historias terminarán aburriéndose de este viejo cuentamusas.
    OLIVARI: Me alegro que no te hayas sentido tocado por lo del seiscientos. Tuve dos S y los disfruté como loco.

  15. Marcelo Beruto

    Lo único que alcanzo a verle es un arco.

  16. lalorto

    Que bueno lo del 4cv, ahora, el mecánico sigue trabajando como tal?
    en lapso breve preciso alguien que sepa de 4cv’s

    gracias y excelente historia

  17. marbadan

    La jaula era muy parecida a la utilizó originalmente la GTA. No era como las actuales de los coches de rally. No era un simple arco, pero tenía seis puntos de contacto con la extructura de la carrocería.
    El mecánico se retiró de sus actividades a mediados del ochenta. Está muy cómodo, económicamente.

  18. a-tracción

    Todo lo contrario, Marbadan. Siga con esas historias de vida que son sumamente atrapantes.

  19. marbadan

    Trebol R.:
    Anoche estaba molido y no advertí tu comentario. La GTA nunca fue empadronada en Uruguay; en la época habìa una autorización del P.Ejecutivo para fomentar el automovilismo local que autorizaba a importar un auto para correr sin pagar impuestos; el permiso se llamada de ADMISION TEMPORARIA, el auto entraba al País corría un campeonato y luego debía salir de las fronteras por breve tiempo y podía retornar. Usé la documentación del Giulia porque de hecho eso fue lo que hice; compré una auto Volkswagen al que le habían colocado una carrocería procedente de un remate. Desguacé el VW y armé mi Alfa con la nueva carrocería. Sintéticamente esa es la historia.

  20. il commendatore

    Un placer leer sus experiencias, le agradezco que nos haya dejado ver, aunque sea un poquito, algo de su tan rico anecdotario.
    Podría esta todo el día escuchándolo o leyéndolo.

  21. Qui-Milano

    O sea:
    De una Giulia potenciada a TI, saliò el motor, el cambio y puente trasero para una hermosa Giulia GTA “scalino”, carroceria que se tomò de un chasis VW con motor elaborato “super VEE” con carroceria Giulia GTA…
    ahora: menudos cortes de chasis deberìa tener el “VW-Alfa” ya que el VW tenia un “rolling chasis” y la Glulia es con carroceria autoportante….
    felicitaciones y toda mi admiraciòn a la persona que no se dejò amedrentar por semejante laburo ya que los momentos de frustraciòn habràn sido muchisimos.
    Ya que es uno de los autos que mas me gustan en absoluto, le pregunto si tiene carroceria en aluminio con remaches en el canal del techo, vidrios laterales en plexiglass
    Que motor tiene al final 1600? 1750 ? o 2000? porque si es este ultimo, seria la primera GTAm del mundo!!!!
    Es interesante saber que la primera GT Allegerita que ganò una competiciòn no està en el museo de Arese si no que descansa carinosamente cuidada del otro lado del mundo…..

    Complimenti

  22. marbadan

    Estimado Qui-Milano:
    Primero muchas gracias por los conceptos.
    Luego decirle que quien instaló el VW amputó sólamente el puente delantero del GTA y el piso del baúl, que contenía el tanque de nafta y la rueda auxiliar; la mecánica Volkswagen se ancló a la estructura original del Alfa.
    Cuando fui propietario del auto y comencé con el trabajo de reinstalar un Alfa en sus entrañas, traté de comprar todo lo que le faltaba (yo sabía que las cosas estaban, en manos desconocidas, para mi; tambien sabía que unos cuantos allegados tenían claro el paradero de esos faltantes y jamás me pasaron el dato). De modo que cuando corrí en el autódromo de Buenos Aires, lo hice con un Giulia 1750, llevado casi a dos litros de cilindrada, con un par de árboles perreaditos, dos weber 45, con carrocería GTA (la que ganó el Gran Premio en 1965).
    La carrocería es de aluminio (la piel de todos los GTA)unida a la estructura de acero, del primer Giulia Sprint 1600, estandar, de 1964, con remaches; las ventanas laterales eran de plexiglas y el parabrisas y luneta eran de cristal sandwich marca Saint-Gobain glasses.
    El panel de instrumentos lo reformulé, empleando instrumental Veglia donado por un GT que compré como donante, del que, tambien, utilicé la butaca del acompañante y un montón de otras partes, como el tanque, el piso del baúl, etc. Para conseguir las llantas Campagnolo, compré otro GT Junior (chocado) al que le habían colocado unas llantas originales (cero kilómetro) compradas al representante Alfa de aquella época y sólo le quedaban cuatro, de cinco, a raíz del choque.
    cordial saludo

  23. jose del castillo

    Uno ha conocido loquitos en este ambiente pero creo, con todo respeto, que Marbadan los deja por el piso. Envidiable la pasión, y el tiempo para ponerla en práctica.

  24. Qui-Milano

    Jose:
    Pasiòn, tiempo y no nos olvidemos de la guita que hace falta para llevar adelante en los anios un proyecto como este….
    Ademàs de una Giulia, un VW, un GT y un GT Junior para armar una GTA !!!! esto si que es amor por “il biscione” !!!!
    Yo, personalmente, darìa mi rinòn derecho por una GTA, y los dos juntos por una GTAm Autodelta…
    Complimenti ancora !!!!

  25. gallego chico

    Ojo!!! el Incucai vigila!!!

  26. Qui-Milano

    Pero en Italia no llega……..
    Y subo la apuesta a dos riniones y un pàncreas por un TZ2…

  27. DBU

    Marbadan, muchas gracias por este relato, de lo mejor que he leído en RTV en lo que a vivencias se refiere. Y a quienes nos gustan los Alfa lo apreciamos todavía más.
    Respecto al libro de la GTA, la verdad es que lo escribió Bernardo Martínez, publicado eso si por I&B. Acá les dejo el link:
    http://www.whitefly.cc/shop/product/250/carlos-lepro%27s-giulia-the-first-winning-gta

  28. Leonardo de Souza

    Que laburitos!!! Nuevamente felicitaciones!

  29. marbadan

    HERMES SILVERA, primero un SEÑOR, despues un amigo, tercero excelente mecánico (enamorado de todo ALFA) y luego copiloto de Lepro cuando ganaron el primer Gran Premio con un Giulietta TI. Si bien no puso una mano en el armado y preparación de mi “GTA” (en ese momento yo tenía mi propio taller) y tampoco en el original. . .¿? (será que todos los trabajos se hicieron en AUTODELTA) en ocasión que yo le pidiera asesoramiento y algunas opiniones, probó el auto en ruta y en EL PINAR y me dijo (quizas exagerando un poco) que no encontraba diferencias sustanciales, probablemente uno de los aspectos fundamentales que hacía la diferencia era que mi auto no tenía blocante. A pesar de eso empujaba, doblaba y frenaba con un equilibrio asombroso; una mañana muy temprano en el Km 67 de la interbalnearia “LA CAMINERA” (con el radar) me cronometró 212 por hora, lo que me costó una sanción de 45 minutos parado en la banquina. Ese auto me dejó imprescionantes recuerdos. Cuando se fue costó mucho cubrir el vacío dejado.
    Involuntario ERROR. De sobra sé que fue B.Martinez quien escribió el LIBRO. DISCULPAS.

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Cada vez falta menos para que se abran las gateras de Autoclásica en los jardines del hipódromo de San Isidro a partir del viernes y hasta el lunes feriado inclusive. Va a pasar de todo y con Diego Speratti estaremos allí. Nos vemos.

Cristián Bertschi
04/10/2011 15 Comentarios

Yo lo ví

Cintu

Nos llegó esta foto del otro día en el autódromo.

Staff RETROVISIONES
29/04/2012 3 Comentarios

Yo, moderno

subaló...

Paul Rudolph, este singular personaje y gran arquitecto nacido en 1918, e hijo de un pastor metodista, fue testigo y parte del nacimiento de la arquitectura residencial modernista en Estados Unidos, allá por la década de 1950. En esos eufóricos años, Paul Rudolph se trasladó a Sarasota, Florida (EE UU), donde desarrolló algunos de sus […]

Hernán Charalambopoulos
03/02/2011 19 Comentarios

La vieja de los gatos y el ¿Opel?

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Durante un sábado de agosto, mientras desarrollaba una recorrida por la zona de Castelar en el oeste del Gran Buenos Aires, lugar del cual soy local, llegué a la calle Arredondo al 2900, pero no pude avanzar. Cruzado el camión de bomberos, las cintas entre los arboles y dos patrulleros anunciaban una historia en puerta. Creo cuando […]

Lectores RETROVISIONES
23/11/2012 11 Comentarios

Póngase cómodo

vertigooooooo

En los vuelos al pasado que cada día emprendemos desde este espacio, pocas veces solemos sacar las narices del mundo del automóvil. RETROVISIONES es un nombre genérico que no simboliza nada específicamente ligado al fetiche más preciado por el varón, aunque demás está decirlo, somos unos enfermitos que lo único, o casi lo único que tienen […]

Hernán Charalambopoulos
18/02/2010 10 Comentarios

Efraín, el fructífero

el mostro del Lago Tominé

Compré mi primer Renault 4 a su único dueño en el 2007, que para entonces usaba otro auto y había condenado a este a un estado cuasi abandónico. A pesar de todo, el auto y el dueño me cayeron bien y me volví a mi casa bogotana con este “renol” (que alguna vez fue) gris, […]

Diego Speratti
26/02/2010 10 Comentarios

778 días, 778 clásicos

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Para que vean que no sólo en Colonia y no sólo Speratti encuentra estos montones de óxido, en San Telmo está un bastante bien conservado Chevrolet Thriftmaster panel van, ’49 o ’49. Viejos números de teléfono en la puerta, chapa negra de Capital, viserita perfecta… está tan lindo que hasta me parece un falso… Bolívar y […]

Qui-Milano
01/07/2013 9 Comentarios

Volveré y seré millones

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En mayo pasado se subastó la Ferrari 250 TR s/n 0714TR con la que Piero Drogo corrió los 1.000 km de Buenos Aires, pero para la prensa mundial ese no fue el punto destacado sino el récord que batió en la venta que organizó RM Auctions en Maranello llamada Leggenda e passione. Esta Ferrari es […]

Cristián Bertschi
17/10/2009 1 Comentario

557 días, 557 clásicos

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Ford Taunus P7 2 puertas, Estación Ancap, Carmelo, Colonia, Uruguay.

Miguel Tillous
21/04/2012 4 Comentarios

TERAM, el Porsche de las pampas

TERAM en rotonda Autoclásica 2009

Una de las tantas historias interesantes de la industria automotriz argentina de post guerra es la que se escribió en un pequeño galpón de San Isidro, provincia de Buenos Aires. Fue allí que en septiembre de 1948 se constituyó la empresa TERAM (Talleres Especializados Reparaciones Autos y Motores) que obtendría la representación de la casa […]

Diego Speratti
28/11/2009 7 Comentarios