Un rookie en Silverstone Classic 2015
Todavía no sé porqué le agregamos a Manuel la S final, aunque si se porqué me dicen Laos, pero lo importante acá es otra cosa. Correr por primera vez no debe ser fácil. Y si uno ya corrió como lo hizo Manuel Eliçabe, hacerlo extra muros, con un auto recién terminado y en pista solo […]

Todavía no sé porqué le agregamos a Manuel la S final, aunque si se porqué me dicen Laos, pero lo importante acá es otra cosa.
Correr por primera vez no debe ser fácil. Y si uno ya corrió como lo hizo Manuel Eliçabe, hacerlo extra muros, con un auto recién terminado y en pista solo conocida vía simulador, no debe ser sencillo. Digo debe, ya que nunca me tocó.
Silverstone, al menos así se lo ve de afuera, es muy plano, muy parecido: tiene dos rectas principales, y encima, es anchísimo. O sea que llegar a tomarle la mano a los radios, imagino, no debe ser algo fácil.

Y así fue que nuestro piloto hizo su debut en la legendaria pista inglesa, con algunas vicisitudes y mucho nervio.
El simulador utilizado en Buenos Aires lo habían programado Los Simuladores, ya que había una curva lenta que en realidad era rápida…
Probó en piso seco – jueves – y clasificó en mojado – viernes-; no le fue mal, 19 entre casi 50.
Cuando se dio señal de partida el sábado, alguien no tuvo mejor idea delante de él, que quedarse parado… pero nuestro Silverstone rookie driver supo sacarse de encima el percance. Tras ello, notó que el acelerador del T51 se quedaba trabado. Por suerte eso duró largas tres vueltas, y luego se auto-reparó. Un incidente por delante lo hizo casi detener su marcha y quedó en el puesto 35, para llegar al final en el 21. Buena carrera.

El domingo se largaba bajo un diluvio, tanto, que la partida se demoró casi dos horas, donde muchos dudamos de si iba o no a correrse.
A Dios gracias largóse vía pace car. Nuestro piloto largaba 17, con el tiempo de su mejor vuelta del día anterior. La bandera a cuadros lo vio llegar 19. Quien suscribe y don Daly seguimos la carrera desde la zona de prensa, ya que entre lluvia y viento, no se podía estar en ningún lado.
Se cerraron así 4 días inolvidables para piloto y amigos, con el recuerdo de haber estado en uno de los templos del automovilismo mundial, siendo parte de “aquel” circo de la Fórmula Uno.






