Los colores del Bicentenario

Es un movimiento aislado, pero existe. No tiene nombre, pero estamos a tiempo de ponérselo. Los autos barrocos, folk, nac & pop, decorados con muchos colores de pintura (a veces hasta con brocha) y repletos de objetos alegóricos a íconos de la argentinidad, pueden generar risas y simpatía o náuseas y desprecio. Como sea, en […]

Es un movimiento aislado, pero existe. No tiene nombre, pero estamos a tiempo de ponérselo. Los autos barrocos, folk, nac & pop, decorados con muchos colores de pintura (a veces hasta con brocha) y repletos de objetos alegóricos a íconos de la argentinidad, pueden generar risas y simpatía o náuseas y desprecio. Como sea, en el Desfile de Autos del Bicentenario, el kitsch nacional tuvo su (pequeño) lugar.

Alistado junto al resto de los autos antes del comienzo del desfile, encontramos este Ford 1946 sedán dos puertas, “El coche del Mundial 2006”, según reza en el techo.

Vehículo que suele torcerse los tobillos entre los huecos de las calles de Don Torcuato y correr como un wing derecho de los de antes por la Ruta 197, este V8 tiene a un jugador N.N. de la Selección Argentina montado sobre una especie de tribuna en la parte delantera del vehículo, mientras en las puertas lleva gigantografías de las portadas de El Gráfico, con Maradona levantando la copa en el Estadio Azteca. Sus colores dominantes son, obviamente, el celeste y blanco. A juzgar por los resultados en el Mundial 2006 sería mejor que no actualice su decoración con la del que se nos viene en dos semanas (que nerviosssss…).

Otro que apareció por la 9 de Julio, aunque sólo a la hora de la exhibición posterior al desfile fue esta “pintoresquista” furgoneta Citroën, perteneciente a “Tino” Bermejo. Fautino «Tino», el argentino.

Maradona también vive aquí, inmortalizado en una buena caricatura en el capot, y acompañado por la leyenda “El mejor jugador argentino de todos los tiempos”. Ahora queda esperar que también sea el mejor entrenador…

Con un esquema básicamente bicolor, con pintura blanca en la mitad superior y roja en la inferior, la boca de entrada de aire para refrigerar el bicilíndrico es resaltada gracias a un marco amarillo y negro, mientras en los laterales el rojo queda segmentado por franjas de cromados, la bandera nacional en tira y varias banderas de países en un concepto integracionista a nivel global.

No podía faltar “El Mudo”, blasonado en las puertas laterales, ni dos de las grandes pasiones argentinas, como son el asado y el TC, simbolizados por la cabeza de una res pampeana toreando el viento sobre el techo y una cupecita bien “chupada” a las astas de la (ex) fiera.

Como los problemas de la Furgoneta nunca fueron de carga aerodinámica en el eje posterior, este accesorio se aprovechó aquí para celebrar a los hermanos Gálvez, aunque el apellido allí aparezca mal escrito. Detalles…

El que sí desfiló junto al resto de los Citroën 2 y 3 CV inscriptos y aceptados fue esta «valiente» rana en muy buen estado y con un elaborado trabajo de pintura muy porteña, que está lista para sumarse a la banda de los fileteados ya integrada por numerosos «bondis», alguna motoneta y el camión atmosférico de Basani (click aquí). Dicho sea de paso, ese Chevrolet higiénico fue uno de los pocos ausentes en la 9 de Julio, a sabiendas de la capacidad de producción de seis millones de personas en cuatro días de festejos.

Como sea, todos estos que fueron se encargaron de hacer más colorido el Desfile del Bicentenario.

OTROS PRODUCTOS