Confesión antibugattista
Como sabrán algunos no soy muy amigo de la marca Bugatti y siempre me interesó juntar opiniones serias en contra del viejo o de la marca. En el año 2002 escribí un articulo para la revista del Club de Autos Clásicos titulado «Otra vez, Le Patron y sus autos en la picana» que paso a […]
Como sabrán algunos no soy muy amigo de la marca Bugatti y siempre me interesó juntar opiniones serias en contra del viejo o de la marca.
En el año 2002 escribí un articulo para la revista del Club de Autos Clásicos titulado «Otra vez, Le Patron y sus autos en la picana» que paso a transcribir sin agregar nada:
Los socios del club que leen Rueda Rudge probablemente recuerden un artículo donde reproducíamos opiniones muy fuertes de Donald Campbell hablando de Ettore Bugatti y sus autos. Ahora descubrimos este texto donde nuestro querido socio Enrique Sánchez Ortega , fallecido periodista de la revista Parabrisas, entrevista a Macoco Álzaga Unzué allá por los comienzos de 1970. Macoco ya tenía unos 70 años en esa época. Palabras textuales de Macoco:
«Me puse en contacto con Ettore Bugatti y le compré a él dos coches ya que en el Gran Prix de Italia uno de sus autos había entrado segundo, a dos metros de distancia del de Bordino. Lo manejaba Pierre de Vizcaya. Los coches eran modelos de dos litros y ocho cilindros. El viejo Bugatti era un mistificador. Estábamos en el circuito con Riganti esperando que llegaran nuestros coches mientras admirábamos la maravilla que eran los coches norteamericanos. Perfectos en todo sentido, impecables, con motores que eran geniales.Tal el caso de los Miller, por ejemplo. Cuando llegaron los cajones con nuestras Bugatti y los abrieron allí en la pista, nos mirábamos con Riganti y tuvimos ganas de rajarnos de la vergüenza que nos dio. Los coches estaban terminados con martillo, todos mal pintados, con una pinta que daban lástima. Ettore Bugatti era un falluto, una mala persona. En los entrenamientos para esa Indianapolis 1923 rompimos seis motores de la Bugatti. Íbamos en plena recta y de repente ¡Boooooommmmmmm! Explotaba el motor. Tuve suerte por que las veces que se me rompieron las bielas, los pedazos, salieron para abajo. Si salen para arriba o para el costado me cortan las piernas porque el motor quedaba casi en medio de las piernas.»
Estamos hablando de Indianapolis 1923 donde si no me equivoco el team era Macoco, Riganti y de Vizcaya, más el Príncipe de Cystria y el conde Zborowski. Todos con autos iguales, ¿o no? Tipo 30 diseñados especialmente para esta carrera por Becherau sobre el chassis Strasbourg. Según mi amigo Enrique los autos de Zborowski y Cystria eran los verdaderos diseñados para Indianapolis, los de Macoco, Riganti y de Vizcaya simples réplicas construidas sobre autos del año anterior. ¿Algún bugattista quisiera confirmarme la lubricación de los tres autos era a cucharita?. Los resultados están en la planilla adjunta suministrada por la pagina de Indianapolis. Que interesante el Ford T tan bien ubicado. Ahora sí: Listo yo para recibir palos, a que Macoco no tiene un solo defensor.
fotos: images. Cruzando el atlantico camino a Indianapolis, Macocco, Zborowski, Rodriguez Lareta (padre de Larry),Clive Gallup.
1923 Bugatti T 29: Zborowski y su auto.
1923 Bugatti team: 19 de Cystria, 18 de Vizcaya, 22 Riganti, 27 Zborowski
1923 Bugatti Alzaga





