Chorizos y morcillas
Km 37. Los establecimientos con nombres bizarros se suceden a cada kilómetro, por lo menos en esta parte del mundo. Son bastante difundidos por aquí los locales de «Me importa un chorizo», que venden el popular embutido. Hay local original y también hay copia, a unos pocos metros, bajando de Bogotá a Tena. Los que […]
Km 37. Los establecimientos con nombres bizarros se suceden a cada kilómetro, por lo menos en esta parte del mundo. Son bastante difundidos por aquí los locales de «Me importa un chorizo», que venden el popular embutido. Hay local original y también hay copia, a unos pocos metros, bajando de Bogotá a Tena.
Los que prefieran comerse una buena morcilla en lugar del chorizo pueden escoger otro de los caminos que, paralelos a este, bajan a tierra caliente, el que acompaña el Salto del Tequendama rumbo a Mesitas del Colegio, para pasar por este romántico palacio que fotografíe en un viaje anterior.
Pero nada más ordinario que eructo de mortadela y cuando encuentre la cadena de franquicias «Agarrame la salchicha» o alguna que rinda homenaje a las distinguidas frases maradonianas cuando la Selección Argentina clasificó al Mundial (o en su defecto a las de Cinturonga en Retrovisiones), pasaré las coordenadas.

