Mucho torque y poco lápiz
Poco conocido y algo complicado en sus líneas, este Falcon posee una historia bastante particular. Hacia mediados de 1963, la marca decidió ampliar su catálogo y presentó una nueva carrocería tipo fastback, denominada Falcon Futura Hard Top Fastback. El seis en línea le cedió su lugar a un V8 de 4200 cc y 164 hp […]
Poco conocido y algo complicado en sus líneas, este Falcon posee una historia bastante particular. Hacia mediados de 1963, la marca decidió ampliar su catálogo y presentó una nueva carrocería tipo fastback, denominada Falcon Futura Hard Top Fastback. El seis en línea le cedió su lugar a un V8 de 4200 cc y 164 hp de potencia, similar al utilizado por el Fairlane, y el modelo recibió además un nuevo diferencial trasero -cuya relación final era de 3,25:1- y un mejorado sistema de frenos.
Otra de las novedades de ese año fue la presentación de un kit de potenciación disponible para las versiones fastback y convertibles. Este paquete opcional, conocido como “Sprint” -nombre que luego sería elegido para bautizar a nuestra versión autóctona- fue el resultado de la investigación y el desarrollo llevado a cabo por el equipo de competición Holman-Moody sobre un Falcón sedán dos puertas experimental, el cual había sido bautizado como “Challenger”.

El proyecto inicial establecía que el Falcon Challenger sería construido por este preparador y comercializado a través de la red de concesionarios de Ford, algo similar a lo que ocurriría dos años más tarde con los Mustang del genial Carroll Shelby. El motor V8 de 4200 cc y 164 hp estaría acoplado a una caja de cuatro marchas e incorporaría, además, llantas y neumáticos más grandes y frenos de disco en las cuatro ruedas. La carrocería, por su parte, mantuvo el largo original pero se rediseñó la caída del techo, el parante C y la tapa del baúl. El resultado está a la vista y es bastante polémico, por decirlo de modo elegante… Incluso nuestro Falcon Angostado parece mucho más lógico en comparación. Si bien este auto nunca llegó a producirse en gran serie (afortunadamente), sirvió como base para que Ford fabricase luego el Falcon Sprint, el cual sería, básicamente, un Futura más picante.
El Challenger, por su parte, fue replicado por un equipo privado sobre la base de una carrocería notchback (sedán dos puertas con baúl) para correr en las 12 Horas de Sebring de 1962.

Se sabe que estaba movido por un motor V8 muy modificado, aunque se desconoce su potencia específica y su verdadera performance. Su construcción y preparación demandó tres semanas, y el resultado final fue más que satisfactorio, ya que terminó 2º en su categoría y 36º en la clasificación general, luego de batallar en la pista contra autos tales como Ferrari 250 GTO, Chaparral-Chevrolet y Jaguar E-type, entre otros. Estaba previsto hacerlo correr en las 24 Horas de Le Mans de ese mismo año, pero el organizador de la competencia le negó la inscripción.
Tiempo después, Ford comenzó a desarrollar el GT40, prototipo con el que obtendría cuatro victorias consecutivas en la prueba francesa entre 1966 y 1969, y el proyecto del Falcon Challenger quedó en el olvido… al igual que su diseñador.
Adrián Vernazza
