Haciendo leña del árbol caído

Los tempraneros de la Autoclásica se desayunaron con una semi catástrofe en el Hipódromo de San Isidro. El temporal de ayer tumbó un añejo árbol, unas cuantas ramas y volteó una carpa. La peor parte se la llevaron dos motos (especialmente una BSA) que estaban exhibidas en su correspondiente espacio. El comité organizador actuó con […]

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Los tempraneros de la Autoclásica se desayunaron con una semi catástrofe en el Hipódromo de San Isidro. El temporal de ayer tumbó un añejo árbol, unas cuantas ramas y volteó una carpa. La peor parte se la llevaron dos motos (especialmente una BSA) que estaban exhibidas en su correspondiente espacio.

El comité organizador actuó con celeridad y con el gran Abelardo a la cabeza se cortaron troncos y ramas para que los visitantes pudieran recorrer la muestra sin problemas. Eso también motivó un retraso en la apertura de las puertas al público.

Es evidente que en el espacio de motos se respira otro clima que en el resto de la muestra, más «fiestero» si se quiere, y no extrañó entonces que en la tarde apareciera misteriosamente un maniquí de una mujer aplastado por el inmenso tronco que más temprano se ensañó con las motocicletas. Una simpática manera de descomprimir el «drama» de la jornada.

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