Aventuras en Austin Seven
Santiago Sanchez Ortega - 31/01/2013Aimé Félix Tschiffely nunca imaginó que la borrachera de aquella noche de 1925 no sólo terminaría en un viaje de tres años a través de toda América con sus dos caballos criollos, Mancha y Gato, si no que también le cambiaría la vida a muchas personas más, como le sucedió a John Coleman.
En 1959 este temerario personaje de origen inglés decidió repetir la epopeya sobre la que había leído en su juventud, pero en vez de montar bestias de cuatro patas eligió hacerlo en su Austin Seven Chummy. Solo él (sin saber ni una palabra en castellano), con su enorme barba y su inerte autito, emprendieron el viaje desde Buenos Aires a Nueva York. Como imaginarán, algún que otro «problemilla» se le cruzó por el camino, pero sin embargo logró su cometido. Un par de años después, ya de regreso a su tierra natal, escribió el famosísimo libro donde relata toda la experiencia: Coleman´s Drive (1962).
Pasaron muchos años hasta que en el año 2005, el entusiasta Vince Leek decidió recrear la aventura, como sintiendo que se la había perdido en su momento, ya que era amigo de Coleman y la experiencia la había escuchado en primera persona. Fueron cuatro Austin Seven más los que se acoplaron al entusiasmo de Vince. Pero tal vez porque eran todos jubilados, tal vez por temor a esos países «sin garantías» o por una cuestión de bolsillo, simplemente siguieron el trayecto de Coleman hasta el norte de Chile, previo cruce de la cordillera por Cristo Redentor en Mendoza, y desde ahí nuevo cruce a la Argentina y regreso a la capital atravesando en diagonal todo el país.
Tal fue el embale y la alegría de los ingleses al volver de su periplo que decidieron hacer muchas más de estas travesías con sus Austin. Siempre con el aliento de Coleman, que siguió todos sus viajes desde su casa al sur de Inglaterra.
Inmediatamente organizaron otro viaje a través de Estados Unidos, luego atravesaron parte de Australia y hasta se animaron a cruzar el desierto de Gobi en Asia. Luego comenzaron a extrañar a la Argentina y en 2009 decidieron volver para ir desde Buenos Aires hasta Ushuaia, bajando por la ruta 3 y subiendo por la 40 y parte de Chile para luego cruzar el país por el centro. En este viaje sólo fueron tres Austin, y la ruta nacional 40 fue más dura de lo ellos esperaban. Los ánimos y los humores se derrumbaron bastante pero no lo suficiente para decidir finalmente, con el coraje templado y la experiencia acumulada, hacer el viejo camino de John Coleman, desde Buenos Aires hasta Nueva York.
El viaje comenzará a mediado de febrero de este año y tres autos serán de la partida, ya que Vince Leek está con problemas de salud y tuvo que renunciar a la aventura. El viaje va a estar dividido en dos tramos: Bs. As.-Colombia, donde embarcarán los autos para cruzar el canal de Panamá y realizarán un intervalo de descanso, y luego retoman desde Panamá a Nueva York.
Lamentablemente John Coleman murió hace dos años a la edad de 81 mientras manejaba regresaba a su casa en su auto. Hoy, el grupo está liderado por Jack Peppiatt y los Austin ya están navegando hacia nuestras costas.
Para más información sobre la aventura se puede visitar: www.austinsinamericas.co.uk
Categorías: Bon VivantFecha: 31/01/2013
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Eirwal
Hola Santiago:
Una mínima corrección sobre tu relato. En 2009 fueron cuatro los autos que participaron del raid (que aparecen en la segunda foto, «Austin in America»), apodados «Rusty» (oxidado), «Dusty» (polvoriento), «Crusty» (cascarudo) y «Feisty» (batallador).
Tuve la oportunidad de conocerlos -autos y tripulaciones- cuando se tomaron un fin de semana de descanso en Neuquén/Cipolletti al final de una de las últimas piernas del viaje. Compartimos una cena el viernes, el sábado anduvimos recorriendo gomerías de moto con Vince Leek buscando -infructuosamente- un neumático que sirviera al menos de auxilio para los últimos mil y pico de Km que les quedaban por recorrer y el domingo nos acompañaron en una carrera de regularidad organizada por el club de autos antiguos neuquino.
Es verdad que la Ruta 40 les resultó más difícil que lo esperado; el ripio y el serrucho provocaron varias roturas de dirección. En algún momento también debieron hacer un cambio de aros completo a unos de los Seven en el estacionamiento de un motel chubutense sobre la ruta (Sarmiento, si la memoria no me falla).
Era un grupo divertido, se seguían llevando bien a pesar de todos los contratiempos padecidos, asombraban por la magnitud del viaje y la cantidad de repuestos y equipaje que habían logrado cargar en sus autitos minúsculos. Pero, por sobre todo recuerdo a Vince, un loco lindo, «alma pater» de todos y un consumado mecánico que supo mantener con vida a los cuatro «cascajitos» (dicho con todo cariño y respeto).
CHUZO
Hola Santi Creo que en Autoclasica 2012, cuando te mostré la foto de John Coleman, te comente que la creación del VINTAGE CAR CLUB de ARGENTINA (VCCA), Fue a causa del viaje de Coleman.
Allá por 1956 ó 57, le encomendaron Cacho Ibarra García y a Richard Dick Alexander preparar una comitiva de recepción para el británico John Coleman, un profesor universitario que llegaba con un Austin Seven para iniciar un raid Buenos Aires-Nueva York.
Reunió entonces a varios entusiastas de los autos clásicos, que aunque diseminados, se conocían entre sí. De ese grupo, a instancias de Chuzo González nació la idea de armar un club al que llamaron el Vintage Car Club de Argentina, el primero de su tipo en el país. Fue reconocimiento por el Vintage Sports Car Club de Inglaterra.
Una de sus características, fue que sus socios eran los automóviles y no sus propietarios. Los vehículos apreciados eran los de los períodos Veteran y Vintage. Participaban algunos más modernos (post-Vintage), pero eran considerados “de apoyo” en los eventos.
Este club no tenía presidente y era conducido por una secretaría, cuyos miembros se reunían los miércoles por la noche, en la casa de Chuzo González (Arenales 2300, 2º piso Arenales y Azcuénaga).
Organizaba rallyes –nunca carreras-, aproximadamente uno por estación. Los más tradicionales eran desde Buenos Aires a la quinta de Condomí Alcorta en La Plata, o a Pacheco, en un country donde varios de los dueños de los autos, tenían sus casas de fin de semana.
A John Coleman Lo despedimos desde El Tenis Club Argentino, lugar de largada de todos los rallyes del V.C.C.A. Fuimos en caravana hasta la Ciudad de la Plata y en el Kilometro 0 lo dejamos.
Creo que el libro se llama: Coleman’s Drive from Buenos Aires to New York in a Vintage Baby Austin
Abrazo CHUZO
Alfa Man
Y pensar que aca para hacer 500 km o mas contratamos a un «mosquito «….
DanielC
Si pudiera coleccionar coches el Seven formaría parte del lote, sin duda.
Fede44
Excelentes historias e imágenes. El blog tampoco tiene desperdicio.
Si largaban del TCA, sería bueno que lo vuelvan a hacer, sigue estando…la misma foto, los mismos autos, los mismos gestos.
Papanuel
Qué linda nota. Lindísimos los Seven. Locos lindos los ingleses. Hoy todo me parece lindo (será que no es lunes como creo sino viernes?)
pinco
Buenisima nota Santi! lindos comentarios, tambien del historico chuzo, junior and senior;alfaman : el espiritu de estas personas no es como el de cualquiera !! que digo!
Estos Austin merecen gran respeto por ser el comienzo de empresas de leyenda como
Lotus y BMW
Saludos de Pinco
cinturonga
Muy buena nota Santi! las notas de viajes/aventuras siempre son bienvenidas y atraen!. Supongo serían todos solteros o divorciados, no imagino diciendo «vieja, me rajo 1 o 2 meses con los muchachos…te mando postales».
Un carinho glande, Cintu.
Marcelo
Ya compré el libro, junto a «Full Throttle» de Birkin……….a ver si me retrotraen a épocas mejores.